martes, 11 de octubre de 2011

SIGO CON MIS CABREOS ESPAÑOLES.

(FOTOGRAFÍA de 2009 - ALATOZ envuelto en la bruma mañanera). Puede, para algunos o muchos, que resulte un bello paisaje, pero hay que esperar a que levante la niebla para ver con claridad. Nuestros "gloriosos, tramposos, sinvergüenzas, inútiles -y muchas cosas más-" de gobernantes -españoles y extranjeros-, a cuya cabeza se sitúa el "IMPERIO YANQUI", han estado años y años mostrándonos la belleza del paisaje económico mundial con esta bruma bella. Cuando el sol de la verdad calentaba y fundía estas nubecillas de adorno y decorado, entonces nos enseñaban lo que yo llamo "las noticietas" y a algunos imbéciles hormonados o siliconados del corazón.
España, como dicta su propia historia, a partir del chalado aquel de Felipe II y su descendencia más inmediata, se ha automenospreciado y siempre se ha agarrado al rabo de los más grandes, para seguirlos en su camino e imitarlos.
Es posible que no pegue en absoluto aquí, pero ponerse a la sombra de un Imperio que todavía mantiene la pena de muerte (asesinato de Estado) y otro con una mujer "cuadrada" al frente que dicta y manda a base de guantazos la política económica europea con media sonrisa que más se parece a una velada amenaza, pues no, mira, oye, no. ¡¿DÓNDE ESTÁ LA GENTE VÁLIDA QUE, POR COJONES, POR CANTIDAD -casi 47 millones de habitantes- DEBE DE HABER EN ESPAÑA. 'TAN REBURROS SOMOS VOTANDO'?

Volvamos al tema de EDUCACIÓN, abandonado en la entrada anterior:

Dejé, o a conciencia pasé por alto, el tema de la langua propia de cada pueblo, pequeño o grande, ciudad, capital, provincia o comunidad (Y el ahora comentarlo, sé que me puede costar todo tipo de insultos y barbaridades). Aunque pienso decir poco. Poco pero que es algo que en todos los telediarios me saca de mis casillás.
Seré corto porque es un tema que no sé si mucho o poco atrás, en este blog ya he comentado.
Recuerdo mis ideas: No tengo nada en contra, al contrario, estoy muy a favor de que en cada zona, región o comunidad -como os dé la gana llamarlas- se cuide y preserve la identidad CULTURAL del habla de ese espacio de ESPAÑA, es decir ¡UNA ZONA DE ESPAÑA, de momento!.
Sres. MAS, FEIJO -no sé cómo se escribe, no he estudiado gallego- y demás Presidentes de Comunidades que parece que no saben que SON, TODAVÍA, una parte de ESPAÑA (Por cierto, allá se las compongan si es que algún día consiguen separarse), cuando en un telediario les plantan ante sus bocazas unos 50 o más micrófonos, ustedes se expresan en la lengua de su pueblo o comunidad (eso se hace en las radios o televisiones "LOCALES").  No me da la gana, y NO LO HARÉ JAMÁS, leer los cartelitos que traducen lo que un vecino de mi mismo país, ESPAÑA, con una de las lenguas más ricas del mundo, que se entiende, se lee y se escribe hasta en el cono sur de América, le sale del pito hablar. Miren "ustés", los que esto hacen: Son NI MÁS NI MENOS,UNOS SOBERANOS PREPOTENTES Y SOBRE TODO PÉSIMAMENTE EDUCADOS, ES DECIR UNOS PERFECTOS MALEDUCADOS CUANDO SABEN QUE SE DIRIGEN A TODA ESPAÑA Y NO MÁS LOS VA A ENTENDER EL "TIRAFALDONES" QUE ESTÉ A SU LADO. (A lo mejor es que no le conviene que, a bote pronto, se le entiendan todas las tonterías que dice).
Soy tan bueno en esto que no sé si os saldrá una intervención de ANA NOGUERA en el Parlamento Valenciana, ya de hace tiempo, pero completamente actual.

DESVENCIJADO
Luis Ramírez de Arellano

(Seguid para abajo, hasta dar con  el vídeo de la ANA, hasta que llegéis a unas letras violeta menos la "h" primera que es negra)  




 ESTA ES LA SITUACION A LA QUE VAMOS A TODA VELOCIDAD TAMBIEN EN LA CAM

 Es muy dificil escuchar a un politic@ hablar así de claro, con el

corazon en la mano, y sin concesiones a lo politicamente correcto.



http://amarras1936.blogspot.com/2011/09/el-insoportable-peso-de-la-verdad.html

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viernes, 7 de octubre de 2011

DE LOS MUCHOS CABREOS PROPIOS DE ESPAÑA.

Fotografía de 10-2009

No, no se esmeró mucho el fotógrafo, alias uno de mis hijos al que se le costeó la carrera o carrerita de "Imagen y no sé qué más".
De cualquier forna, esto es lo que va quedando de mi.
Tras el cuento de la última entrada, que puede, claro, haber "herido muchas sensibilidades" que sepan que ésta es la cara que desearían romper. (Ahora bien, estén enterados de que a los dos días de la comentada entrada, me pegué un morrón en la pura calle, que ando lleno de enormes morados y un hojo hecho un auténtico Picaso o Miró con brochazos de, dicen, su última madurez). ¿Casualidad; castigo del gran Ofendido? Que cada quién elucubre y sentencie).


EL FOLLON ACTUAL DE LA EDUCACIÓN EN NUESTRA MALTRATADA ESPAÑA

De todo el lío organizado con los famosos recortes para "salvar al pueblo"  de la tremenda crisis en la que nos han metido unos cuanto ENORMES SINVERGÜENZAS MUNDIALES, resulta que los héroes o salvadores debemos o tenemos que se nosotros, el cándido y sufrido pueblo engañado por el mercadeo bancario y la tremenda ignorancia y nula categoría de los gobernantes de turno.

Vamos a ver: Declaración de principios: 40 años pagando a la "muy vitoreada Seg. Social española"; unos 20, tal vez 15 años, manifestándome en contra de, EN EDUCACIÓN, LOS LLAMADOS CENTROS CONCERTADOS, con sus monjitas y curas a la cabeza, o peor, con la batuta siniestra del OPUS; todos aquí presumiendo (los de coche oficial, móvil y tarjeta gratis y algún traje que caía de vez en cuando) de la formidable fortaleza del sistema y fondos de nuestra Seg. Social respaldando nuestra pensiones (¡la mía ya, desde hace unos años! Soy jubilata).¡QUÉ HA PASADO CON TODO ESO!
EDUCACIÓN:
Estoy totalmente en contra de que en la mayoría de centros concertados (sobre todo católicos), cojan los dineros pero... "es que oiga, mire, lo siento muchísimo, bien lo sabe Dios, no podemos darle plaza a su hijo... Mire, aquí al lado hay un instituto que casi seguro lo cogen..." El niño que no obtiene plaza suele ser un negro (sí, negro porque su piel es negra, qué pasa, tanto agilipollamiento actual con los cuidados en el lenguaje), un chino, un saharaui, un vietnamita, un infante de lo que sea... ¡ay, pero no nacido en España!
Cosa diferente es el permitir a quien quiera montar su COLEGIO PRIVADO (siempre que cumpla con las normas de enseñanza del gobierno central), así como también me parecería cojonudo que estos centros estuvieran a tope. Sería señal de que no hay crisis y todo el mundo quiere a sus niños en un colegio de élite y PUEDE PAGARLO SIN PROBLEMAS; pero ellos, los papaítos... ¡ni un puto duro de concertación, máxime cuando en el 90 y tantos por cien de los casos son centros "confesionales" -católicos por más señas-. ¿Se haría lo mismo con un "centro concertado musulmán..." Seguimos sin estar a la altura).
España, es mi opinión, ya, se quiera o no, es bastante multirracial, y es la pura verdad de lo que se ve y se respira en la calle.
(Yo me lamento muchísimo de que algunos de mis nietos, ya en cursos avanzados, no hayan tratado nunca con un congoleño, con un chino, con un marciano... ¡Coño, si es lo que se van a encontrar luego en la calle!, en su vida futura)
Encima (sigo con lo de Educación), aquí cada autonomía baila al ritmo de su propia jota) Digo yo, por ejemplo: En Valencia, tenemos un figura de cuyo nombre NO quiero acordarme, que le ha dado por prohibir los ordenadores personales en las clases de los institutos: Dice el "nobel" que dañan la vista de nuestros hijos... ¡pa'cagase, no poder y luego agarrar diarrea!

(Fotografía Abril 2011)

  ¿Alguien puede imaginarse a esta preciosa criatura bizca o tuerta por usa el ordenador para estudiar.?
Sus padres tienen lo suficiente (QUE DEBERÍAN TENER TODOS) para darle a su hija los materiales que, HOY POR HOY priman en los críos para sus estudios. PERO LO PEOR ES QUE NO ES QUE NO TENGA "EL GOBIERNO", SINO, ¡SEÑORES DEL JURADO! ES QUE EN TAL GOBIERNO, AL TIO MÁS LISTO DE ESPAÑA, EUROPA, CATARROJA Y PARTE DEL EXTRANJERO. SE LE HA OCURRIDO QUE ES MALO PARA LA VISTA DE NUESTROS PEQUEÑOS... No digo más porque me ensuciaré.
Gentecita del gobierno central: Las competencias sobre EDUCACIÓN, jamás deben delegarse a cada autonomía, a cada ciudad o a cada pueblo. Dentro de poco, en el aula de cualquier colegio de cualquier pueblo se estudiará la historía del último alcalde, el que puso, coño, una farola en la plaza y fue declarado "hijo predilecto"...
España, que yo sepa, todavía es UNA (nadie se altere, no voy a seguir con aquello de grand.... Entre otras cosas porque me da la risa). Pero, como saben leer, en pocas palabras: Lo que aprenda un niño de Galicia, idéntico lo debe saber un niño de Andalucía. (Esto sería muy largo, me canso y creo que ya lo he soltado aquí alguna vez) Todos me entienden.
Por mi parte, confieso: Me encanta ser español con todas sus diferencias culturales y, sobre todo, ¡GASTRONÓMICAS! No conseguiré entender nunca -ya tengo muchos años- eso de que un niño español por haber nacido en el este u oeste, sur o norte deba ser y saber diferente a otros. Cuando toda Europa se pelea, discute y suda por llegar a ser UNA SOLA NACION
LLAMADA "EUROPA", aquí, por mis tierras, todos quieren separar su simple pedanía del pueblo al que desde hace, quizás, más de un siglo han pertenecido. Lo siento.
Además, no sé ni lo que entenderán ni lo que pensarán, pero quede constancia, para aquellos que de primera me tachen de "facha", meten la pata hasta el corbejón: Desde hace muchos, muchos años soy y pienso de izquierdas, pero ocurre que, gracias a los dioses, tengo un cerebro que va por libre de cualquier idea.
Oigan, ustedes-vosotros, ¡me he cansado! No sé cuándo, ¿mañana, dentro de cuatros días...? seguiré con los otros dos puntos que me faltan.
¡Cagondiez!... es que me enrrollo cosa mala.

DESVENCIJADO
Luis Ramírez de Arelano. 

lunes, 3 de octubre de 2011

COMPRENSIONES ROTAS



...DE COMO PUEDE NACER UN CUENTO...





Estaba yo en un bar de los muchos de la capital que ofrecen para
almorzar (almorzar en España, en español: más que un tentenpié un "tentebientieso") unos bocatas de regenerar vitalidades algo derruidas. Éramos pocos (¿tal vez cuatro?) , nada de huestes ni aglomerados vociferando tonterías a cada momento. O se nos van acabando amigos o acompañantes o, a la vejez, vamos eliminando a gente de nuestro contacto a la que siempre hemos sentido insoportable pero con ánimos para estar y aguantarlos a nuestro lado. No, ya no… Es una de las ventajas –puede que la única- de la vejez: ¡El poder elegir ya de una puñetera vez tus compañías! Pero hay uno de ellos, ay, que de vez en cuando o muy a menudo se nos desmanda (y, por desgracia, es a mí a quién más pone a parir con sus ideas que, eso sí, nunca se priva de proclamarlas).

Yo hablo poco, pero mira, me cogió a mí, entre bocado y trago de vino, comentando cosas del pueblo manchego al que, con casa alquilada, me escapo cuando puedo desde hace ya más de diez años, y en el que me siento bien acogido por la gente, y a menudo, hasta siento su aprecio.

Hablaba de las particularidades de la gente con la que más me trato y almuerzo casi todos los días. (Por cierto, al ser la época, diariamente, uno u otro aportan al almuerzo pepinos o tomates o cebollas, oigan, hermosos de verdad de sus propias huertas que recogen poco antes de venir. Hay que tener paladar para poder saborear productos de estos que los comes con el frescor, todavía del rocío, sobre sus carnes y… ¡qué buenas semillas tienen, rediez, para hacer brotar de sus terruños estos verdaderos manjares!)

- Es gente dura y trabajadora –decía yo-, llevan en ellos la aspereza del mucho secarral de estas mesetas, del entorno donde han sido paridos. Pero nobles, buenos; no les vayas con dobleces que… Hay algunos, y a días, que te hinchan a tacos de los fuertes y blasfeman como si escupieran, oye.

- Tacos, vale –intervino el pusilánime- ¿pero blasfemar? ¡Parece mentira! ¡Qué falta de respeto y de educación!

De momento se me atragantó el bocado que iba ya, más o menos, por donde mi nuez. (Yo aprecio bastante a toda aquella gente).

- Oye, fino de los cojones –le comenté- tú TIENES CONCIENCIA, o mucha o poca de lo que es una blasfemia, porque te lo han enseñado y marcado a fuego o a guantazos, pero no has vivido, ni nacido, ni criado en el paupérrimo ambiente de la posguerra incivil española en una ruralidad abandonada, sólo llena de yugos, flechas y azules.. Para ellos, simple y llanamente se trata de que no saben o no encuentran desahogo más fuerte más allá del muy gastado hijoputa…

El pusilánime parecía invadido por una tremenda ofensa, aunque, al tiempo que largaba sus entrecortados sermones, seguía cazando buenos trozos de tortilla de patata que se salían del bocadillo…

Sólo dije, queriendo concluir: “vale, oye, déjalo estar” (había recordado de pronto también su cualidad de meapilas extremo y adorador de sotanas y faldas papales)

Pero una ira dura e insistente ya no me dejó saborear el resto de bocadillo porque, al tiempo que tragaba sabrosos bocados, éstos se cruzaban a trompazos con palabras atropelladas que subían hasta mi cerebro queriendo componer oraciones, frases… (¿obedecía este fenómeno a mi intención de forma voluntaria o a mi cariño por esta gente, insultada tan injustamente; quería justificar con palabras de justicia lo injusto de esa falta de comprensión, de empatía -el peor mal actual de los humanos-?. Entre otras o muchas cosas se me apareció la imagen de estos hombres en un festivo, bebiendo unas cervezas y hablando con los demás en el bar, vestidos con ropa limpia, más cuidada que la de diario, rondando las siete de la tarde… (¡sólo se permiten, muchos de ellos, la fiesta en domingo por la tarde!)…



Y el cuento comenzó, apenas sin mi guía, a pergeñar sus escenarios, su estructura, sus personajes; como tomando notas de un guión que más tarde debería ser algo (¿cuento, novela corta, novela, poesía…?)…

Al rato me dijeron todos: “Estás muy callado, ¿no?” Dije yo: “Sí” (Me pareció muy presuntuoso el repetirles la frase del grande García Márquez a su madre en un viaje de su adolescencia con ella sobre una barcaza que, por río –no recuerdo cuál- los trasportaba a otra localidad, cuando ella le pregunta: “Hijo, ¿en qué piensas, tan callado?” “En nada, madre, estoy escribiendo”) Ni me hubieran entendido y, otra vez más, me hubieran considerado o raro o imbécil.



TÍTULO: "NADIE ELIGE NI DÓNDE NACE NI CÓMO SE DESARROLLA"






El ambiente pintaba de un tono azulado. Lo daba el tenue humo que desprendían los tizones, casi apagados, de la chimenea; se sentía un débil calorcillo, con olor a pino, piñas con menudas y alegres explosiones, carrasca, las mil hierbas secas del monte, leños viejos de vides, se escuchaba como el borboteo de un hervor…


¿Se habría cumplido la hora de las 5 de la madrugada?


No era pequeña la estancia, con una mesa de respetable dimensiónes en el centro, de madera y acabado rústicos. Dos puertas endebles en medio de dos tabiques de irregular acabado de adobe de un resplandeciente encalado. Algunas fotografías enmarcadas con modestia, en blanco y negro, de rostros si no nobles desprendiendo honradez y huellas de vida dura, de trabajo. Alguna amarilleaba.


El hombre, vistiendo un grueso jerséi y una acolchada zamarra colgada de su antebrazo, entró en una de la habitaciones y zarandeó bruscamente los bultos, silenciosos y quietos como muertos, de dos cuerpos.


- ¡Cinto, Teria, arriba, coño! No se nos eche encima la amanecida!


Los bultos, aunque antes como muertos, por lo visto, sabían de qué iban aquellos empellones. A los pocos segundos, en pie y temblequeando, se ponían ropas encima de aquellas con las que habían dormido.


Cinto –apenas cumplidos los 9 años- dijo entre bostezos: “Cada día más pronto, padre, joder”.


El padre no más se volvió y lo miró. (Qué mirada sería). Cinto salió de la habitación detrás de él sin soltar ni pum y con la mirada por los suelos.


En la sala grande de tono azulado, allá en el rincón, una mujer, la mujer, la madre de Cinto y Teria descolgaba el pucherete lleno de leche que hervía sobre los rescoldos, aún humeantes, de la noche anterior en la enorme chimenea, cuyo hueco podía dar cabida a tres, cuatro, ¿cinco? hombretones.


Servida en unos tazones sin asas, enormes, la madre los apremiaba:


- Venga, venga. Que os entre algo de calor. Y padre está esperando.


- Coño, madre, ¡es que hierve!


- ¡Cinto, deja la lengua de tu padre!


Sonó el vozarrón del padre: “Cinto, coge la escopeta y unos cuantos cartuchos…”


-¿De noche, padre? No se pue…


-¡Te he dicho que cojas la escopeta, rediós! ¡Y a ver si acabáis de una vez, cagonlavirgen. Ah, tú, guacho, no la montes ¿eh? Abierta y sin cartuchos en los cañones, no la vayamos a joder… ¡Y tú, Teria, arreas o no!


-Sí, padre –susurró Tería con media lengua abrasada.






El padre a buen paso; detrás, siguiéndole envueltos en una nube agitada de vaho, el respirar pasado a vapor por el frío de la noche de cercana amanecida, Cinto de 9 años y la Teria de 8. Buenas botas sí llevaban. Compradas en aquella “Segarra” destroza pies. Tan sólo se escuchaba el ruido de la escarcha al quebrarse cuando la pisaban. Noviembre en sus primeros 10 días.


Llegaron al cuadro, regular de dimensiones (no llegaría a 800 m2) del terruño más querido y cuidado por la familia entera. El cielo raso total sobre el inmenso llano hacía brillar el azulado/violeta de las flores del azafrán y llovía un helor de dejarte tiesos huesos y carnes. Cinto y Teria se calaron unos gastados guantes de lana gorda que dejaban las puntas de los dedos al aire, a merced del helor del ambiente y de las flores del azafrán.. Todavía en algunos surcos no había reventado el bulbo. Una buena y cuidada cosecha no es que suponía sino que era más de la mitad del sostenimiento anual de la familia. Con el azafrán, bien mercadeado, junto con la matanza del cerdo, iban aviados sin apreturas; hasta los parientes de la capital: “¡coño, me cago en ellos, mucho los de pueblo, la familia del pueblo y que tal y cual y su padre… pero bien que tragan patatas y nabos y verduras “d’estas”, por sanjudas!”, ronroneaba el padre a menudo procurando no ser oído por la mujer.


- ¡Vale ya, guachos, va bien ya, mañana lo terminamos! Tería, lleva con mucho cuidado todo esto a la madre, que lo vaya extendiendo sobre la mesa… Bah, ella ya sabe de sobra. Tú, Cinto, vente conmigo.


Pocos metros más allá, la familia tenía, más o menos, unos 300 m2 de pura huerta. Patatas, garbanzos, legumbres, verduras; todo lo que la época les permitiera sembrar.


- Despacio, Cinto, ¡y sin ruido!


-¡Puta madre, exclamó de pronto Cinto!


-¡¿Qué te he dicho, hostia?! –fue como un grito susurrado del padre.


- Lo siento, padre, no se qué me he clavado en la pierna.


-Dile a tu madre, coño, que de una puta vez te haga los pantalones largos. ¡Y calla ya, ¿vale?!


-Quieto aquí –ordenó el padre- El padre como que husmeaba y comprobaba de dónde venía el viento. -¡Sí, aquí, aquí el hijoputa no nos olerá de lejos- Se agacharon tras unos zarzales.


-¡¿Pero qué pasa, padre?!


-¿No ves cómo está el trozo de las patatas?


-¡Hostía, sí!. Está medio “echao” a perder y “to” removido.


-¡No tengas mala lengua, Cinto, joder! Un gorrino cabrón nos visita noche sí y otra también, el muy… ¡Cóño, que se está comiendo la mitad de nuestros pucheros! Hala, monta la escopeta y métele dos cartuchos. Y callado ya como muerto.


-Padre, me estoy meando y tengo un buen pedo a punto.


-¡Cagondios, Cinto! Revienta por dónde quieras pero te aguantas, si el gorrino nos huele antes se va a otro pueblo que se arrima por aquí.


Quietos y acurrucados, padre e hijo, esperan –esa es su esperanza- que aparezca el jabalí. En un momento dado, el padre, con un grito sofocado se dirige a Cinto:


- ¡La hostia, Cinto! Lo estás soltando poco a poco. ¡¿Qué cojones nos dio madre anoche para la cena?!


Con un hilo de voz responde Cinto: “Algo de coliflor y alubias, padre”


-Joder, guacho, ¡pero tú las mueles de puta madre!... Bueno, espero que el marrano no huela a personas sino sólo a pedo, que puede ser de cualquier bestia de por aquí.


Se sucedió un rato de silencio total. La amanecida, aunque apuntaba, todavía no daba para el gorjeo y alegre despertar de estorninos, ni se veían los lejanos humos de las chimeneas recién prendidas con buenos leños de almendros, pinos de la cumbre cercana, cepas de las miles de vides, su fruto, fuente de alegría, ya vendimiado.


-¡¿Oyes?! ¡Ni respires, guacho, dame la escopeta!... ¡Míralo, el hijo de la gran puta!


A Cinto se le cortaron las ganas de mear y se le cerró el escape de humores de la cena de la noche anterior.


Un jabalí, bien adornado de unos colmillos que relucían, no del todo crecido pero de buen tamaño, entró en el patatal y enterró el morro en la tierra… removía y comía, removía y comía… El padre como que rezó con la culata bien ajustada al hombro y los cañones bien dirigidos: “Te vas a joder a otra familia, cabrón”


Con dos estampidos muy secos con los que ni siquiera se alborotaron los pájaros, el marrano ni se movió, ni dio un paso más, cayó de lado como un tabique de albañilería minado por su base.


Cinto quedó mudo, con una enorme sensación de admiración por su padre que, como fuera, defendía la supervivencia familiar. Al padre, la mudez le vino del tremendo orgullo de haber acabado con un enemigo muy peligroso para los suyos.


- Padre –se arrancó Cinto- ¿y el forestal?


-Ése pasa más hambre que todos: Le damos el marrano y un saquete de patatas y se va saltando ciego y sordo.


- ¿Y los civiles, padre? –insistió Cinto.


- Esos duermen aún. Pero mira, guacho, buen apunte. En ese zarzal tan enorme de ahí, vamos a meter al gorrino y la escopeta. Mañana, a buena hora, cojo el carro y vengo. Hoy, Cinto, hemos empezado bien: Hemos salvado nuestras patatas y vamos a comer unos asados de gorrino de puta madre. ¿Hay en el pueblo alguien que los cocine mejor que tu madre?


-Otra cosa, padre. Voy a llegar tarde. ¿Qué hora es?


- ¡Hostia, Cinto, tarde a qué, si está amaneciendo! Si no ha llegado el maestro, seguro. Aunque viva al lado, mira.


- Padre, pero es que lo primero que hacen, casi antes de las ocho, es la misa. Y el cura se pone a parir si falta alguien.


- ¡Pues dile al cura, de mi parte, que reparta las hostias un poco más tarde!


- Vale, todo lo que quiera, padre, pero si me coge llegando tarde a su misa, yo me llevo DOS hostias, la de la boca y otra más gorda en el carrillo.


El padre comenzando a caminar para la vuelta, murmura aunque Cinto lo oye: “¿No le daré las hostias yo a él algún día? ¡Nos ha “jodío” el fino de la sotana!” Levantó algo la voz: “oye, guacho, a tu madre ni puta palabra de lo que digo del cura, ¿estamos?”.






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La vida de Jacinto – Cinto- a duras penas iba creciendo de esta manera, hasta que una noche, ya muy tarde y arrimados a la chimenea, el padre y la madre –ella gimoteando y con los ojos acuosos, él masticando con rabia medio caliqueño, cerraron el acuerdo: Cinto no podía seguir en el colegio; hacía falta su concurso, su trabajo, sus esfuerzos y sudores en la casa; a Quiteria –Teria- la podían colocar en la “Casa Grande”, rodeada de miles de viñas, olivos, almendros y no pocos frutales. Crecían y los padres solos, cada uno en lo suyo, no llegaban. Además, al padre, en las buenas fincas o en unas incipientes pero de vigoroso nacimiento de pequeñas construcciones, no le daban trabajo: estaba fichado: un año en la cárcel por rojo al término de la guerra incivil.


A Teria la aceptaron enseguida en la casa grande; era seria en el trabajo pero de constante sonrisa, grácil y apuntaba a futura cosa bonita de mujer. Eran buena gente esos señores; ya tenían esas propiedades antes de la guerra y daban empleo a muchos del pueblo; así seguían ahora (Por la defensa de más de medio pueblo, se libraron de los tremendos y desordenados fusilamientos, sin ton ni son, del principio de la guerra). Nunca, por norma, no siempre corrompen ni los colores rojo o azul ni el tener dineros.


Cinto, de buen carácter y entregado a lo que le mandaran, tanto retejaba una casa, como podaba almendros u olivos, como que se machacaba los riñones en la vendimia que fuera adonde era contratado; eso sin dejar nunca de acompañar a su padre en las épocas en que se levantaban las vedas (Torcaces, liebres, conejos, perdices, codornices y, oh, gloria, cuando con ley o sin ella, llevaban un buen gorrino a casa. Madre seguía siendo la mejor del pueblo en cocer esa dura carne hasta convertirla en bocados para viejos sin dientes)


El padre, todavía soltaba más aún su procaz lengua. O sea, que entre los dos, padre e hijo, podían acabar cualquier día con toda la corte celestial con su Jefe a la cabeza.


Cinto hasta probó escapadas a la vendimia francesa. Sí, más perras, buen trato y acomodo digno… pero, ¡le tiraba mucho el pueblo! “¿Para qué mandangas me sirven a mí cien duros más? ¡La hostia, si aquí se vive de puta madre y allá no saben ni lo que es el cerdo de orza llena de nuestro aceite; cagondios, esas morcillitas, esos chorizos, esas chuletas! ¡”S’apañen” los franchutes con sus uvas!


Cinto con 11 años recién cumplidos; Tería con 10, dejaron el colegio.


Pero el maestro, con unos años ya ejerciendo en la república, no se resignaba a perder cada vez más alumnos.


Andaluz -de Jerez y viviendo allí- y represaliado, bastante tenía con poder combatir la terrible sequedad de los fríos de esta meseta manchega. Habló con el padre, habló con la madre, habló con Cinto y con Teria: Los dos hermanos, por empeño puro del maestro, mal que bien, acabaron conociendo la escritura, la lectura y las cuatro reglas. El Maestro les dejaba libros y pequeñas tareas; los sábados, sólo durante hora u hora y media se veían con el Maestro en casa del último. Pasados unos años, el padre tuvo que tragarse muchas maldiciones al ver que su hijo, el Cinto, le leía cosas oficiales que recibía del Ayuntamiento u otras cartas de la familia de la capital o de donde fuese. Tragaba contento y caliqueño a la vez a puros bocados. La madre, por la comisura de los labios, algo estirados por la sonrisa, sorbía alguna lágrima: “¡Dios mío, son mis hijos los que están leyendo!” El Maestro, todavía en el pueblo, pasados algunos años, saludaba al ya casi mocetón Cinto:”¡¿cómo llevas tu lengua?!” Cinto se la enseñaba: “¿Acaso no está limpia, maestro?” “Recórcholis, ¿aún no te has aprendido mi nombre?” “Perdone, don Antonio, es que me gusta más eso de ‘Maestro’. Antonio lo es cualquiera, ‘Maestro’, no”.






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Jacinto casó con una guapa y dura hembra del pueblo, a partir de cuyo momento, ya con una responsabilidad que no conseguía analizar pero que sentía, hasta probó emigraciones a Francia (industria del automóvil). Alemania, industria de lo que fuera: el sólo se pasaba unas 9/10 horas acoplando un tornillo especial en no sabía qué en una cadena de montaje de tampoco sabía qué. Pero las morcillas de cerdo de la orza del pueblo martirizaban sus añoranzas. La verdad, había veces que no sabía el qué le tiraba más, si las tetas duras y tiesas de su Teresa o la dichosa morcilla de la orza.


Habló en unas vacaciones con su padre y su madre: Él no podía vivir sin el pueblo y sin su Teresa. El padre –en silencio la madre y con el sufrimiento en su cabizbajo mirar- le dijo que “de sufrir, nada, joder; había comprado algunas tierras más y tenían ahorros y si tanto le acuciaba el “ponerla en caliente” –aquí, madre levantó la cabeza como asustada pero sin rechistar- que hasta que pudiera tener casita, casa, choza o lo que fuera, en la casa sobraban habitaciones, que mandara al extranjero a tomar por el culo; “vente para acá, hijo, rediós” –y lo más raro- lo estrujó con un abrazo.


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Cada cual que se componga el final que quiera. Jacinto se casó, tiene casa ya y dos hijos que son puro nervio y que apenas pueden contener tacos y blasfemias, pese a los tremendos guantazos de Cinto, pero, claro…¡Coño, es que a Cinto se le escapan como si respirara! Don Antonio, el maestro, ya no está, Pero el que ahora hay, según Cinto, es un joven cachondo al que él ha planteado la lengua de sus hijos por su muy “mea culpa”. “Y es que el abuelo aún vive, joder”. “Cinto -le contesta el maestro-: El ‘joder’ sobra, ¿ves?; son esas pequeñas cosas”.


Hoy los hijos le crecen con media lengua rasposa y otra media fina, fina.


Teria matrimonió con un buen hombre, con oficio casi fijo en la construcción, pero siempre con obras en la capital cercana. Allí viven, de momento parece que sin ningún problema y con visitas semanales al pueblo, a ver y besar a padres y suegros. Vuelven, ya en su coche Seat-600, con bastantes provisiones de toda clase de productos del campo.


La vida sigue, en este caso, mejor que mal






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El cuento podría seguir hasta la novela corta, novela, poesía... haciendo saltos en el tiempo hasta recordar la guerra incivil, etc., etc.

El fondo de esta narración, no verídica ni espejo de ninguna vida real del pueblo que quiero, sí que está extraído de muchas conversaciones con muchos, casi amigos, que me han acogido en el pueblo.

Debe entenderse, aunque no sea real, que he tenido que crear la figura de un padre sumamente malhablado, pero que esa forma de ser, le nació en sus adentros, como a muchos, poco antes de la guerra incivil, cuando en su cerebro que no sabía ni leer ni escribir comenzó a ver, presenciar y sufrir barbaridades por parte de uno u otro color: Una vez veía cómo maltrataban al cura –que aunque no le cayera bien, al fin y al cabo era una persona y atendía a todos los críos y viejos del pueblo-; otras veces, aparecía la fachada de la casa del maestro llena de emplastos de pura mierda y letreros de despreciables insultos; el alcalde tampoco se libraba, fuese de éstos o de aquéllos; los más ricos del pueblo (vale, pensaba el padre, hay algún cabronazo para echarle de comer aparte; pero otros, que en verdad eran mayoría, hostia, daban trabajo a medio pueblo), en general siempre insultados.

Luego se desató la de Dios es Cristo y le endilgaron un “Mauser” con el que le costó Dios y ayuda entenderse tan sólo para abrir el cerrojo y cargar el peine de balas: “¡Ése es el enemigo; dispara hacia allí!” Un día alcanzó a ver, entre unos matorrales a un joven del pueblo de al lado con el que al menos dos borracheras había agarrado. “¡¿Y por qué cojones le tengo que disparar, cagondios?!” Esta época lo acabó de nublar y emporcar su lengua cuando al final de la guerra fue encerrado en la enorme cárcel que los vencedores habían instalado en Chinchilla de Montearagón , precioso pueblo manchego que no merecía el que injertaran en su historia este pasado reciente. Padre, la verdad es que salió pronto del encarcelamiento, pero este breve tiempo (breve para el que no está adentro, claro) le supuso un desconcierto total. Él no más sabía de su familia y de su trabajo… ¡¿Qué cojones, hostia, era todo aquello que le había pasado?!



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Mucho de inventado/narrado, quise escupírselo al pusilánime que había insultado a la gente del pueblo. Con el café y la copa lo miré fijamente. Alguno captó mi postura. Mi lengua muda, mi garganta autocensurada, mis nervios suavizándose. Sorbí del licor y mirándolo aunque sin hablar, mis tripas le gritaron:

“Capullo de mierda; en los tiempos en que tú, quizás con un babero a rayas jugabas en el patio de colegio de salesianos, maristas, agustinos… con los curas con las sotanas arremangadas hasta la cintura, a cualquier partidillo de fútbol, Cinto, con 9 años y cagado de frío, acompañaba a su padre para cargarse al gorrino que se comía las patatas de la familia. Cuando tú celebrabas alguno de tus cumpleaños (¿11, 12 años?) Cinto acompañaba a su padre a cargar la leña que podaba de oliveras, almendros… ¡lo que sea! Cinto, imbécil, no tuvo padre con la lengua tan limpia como la del tuyo, y encima tuvo que dejar el colegio demasiado pronto… Cinto, en fin, tuvo una ruralidad, una niñez dura y que apenas se conoce en España. Cinto tuvo que ganarse el vivir; a ti te ayudaron bastante… ¡Eres un capullo, hostia! ¿Cuándo en España, se hablará después de conocer a fondo el asunto a exponer?

¡¡Capullo!!. ¡¡¿Cómo podían saber de Dios si jamás sintieron su aliento?!! Si nadie intentó explicarles ese misterio inexplicable que, aunque nunca lo hubieran entendido, era un “Misterio” explicado por el Maestro. A lo desconocido, capullo, se le coge respeto.



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Hace muy poco estaba yo en el pueblo. Almorzaba con casi todos los de siempre. Cinto, uno cualquiera (hay muchos “Cintos”) dejó en el medio de la mesa un tomate enorme, duro y colorado de pura foto. A su lado, un pepino de largo verde.

Le dije: “¿Lo pelo, corto y preparo?”

Cinto (el que sea): ¡Cagondios!, si ningún día haces na, ‘dale, coño’!



DESVENCIJADO

Luis Ramírez de Arellano

jueves, 8 de septiembre de 2011

DE RURALIDADES (Continuación)

Fotografía de Mayo 2011


Nada se puede comentar sobre ese cuerpo de ardores de infierno y su bello rostro del que más vale que su dueña no sea consciente nunca del inocente atractivo de arrebato que porta.


Es hija de un conocido. Su nombre, de literatura de solera que os quedaréis sin saber. Pero, con miradas de raros disimulos, todos la ojean -¡y qué rápido, rediez, ese ojeo de la cresta a los pies!-. Alguno se entretiene -¡cuidado!- en su capricho del encanto concreto de alguna parte del cuerpo de la ninfa.


En la España rural de pueblos de corto censo (digamos de 200/300 a 3000 almas -o cuerpos vivientes y fichados, tanto da-), existe lo que yo -sólo yo- llamo el señorío protector de camada femenina. Nadie ose ni tocar ni mentar con ansia de puro macho en celo a hembra alguna protegida por hombre de la reunión con cerveza u orujo delante, en su mesa. En reuniones de bares, comida, cerveza, tinto y licores, nunca se nombra, para mal o, si es hembra -hija, hermana, sobrina...- a nadie: Todos son primos, cercanos o lejanos; hermanos, padres, hijas... ¡¿Es que ties que decí algo tú de mi guacha?! A veces, se va la lengua y recuperas la tranquilidad cuando al que le roza la alusión inoportuna, te dice: Ese es primo mío, pero es un cabrón; bah, hace años que no nos hablamos, ea.


Con las hembras es más complicado de explicar. Pocas trabajan fuera de la casa y es una forma como de acuerdo tácito el que el hombre no esté (si tiene trabajo, en ese currelo estará; si no lo tiene, visita los bares, como cumpliendo con todas las estaciones e incorporándose a la tertulia que más le apetezca (según los habitantes del pueblo, de 2/3 bares a 10; pero eso sí, aseguraría que aún con 50 habitantes, no le falta el bar) Y yo, al menos, no he presenciado grescas ni de política ni de fútbol. Sí de lindes, vallejos sin paso para huertas más lejanas, huertas (familiares todas) con hurtos pequeños y medianos (Téngase en cuenta que para la mayoría, en tierra seca de olivos, almendros y cereal la huerta siempre sirve a la familia -y amigos- de comida para cada temporada del año, la que corresponda, regada y cuidada y hecha crecer más con sudor que con agua.


Volviendo: No sabría yo decir si estos hombres, sobre sus mujeres, con las que duermen, madres de sus hijos, sienten más el amor o el deber ineludible de ser y ejercer de protector, de sentirse señor responsable de físicos y honores de hembras y ninfas que bajo tu techo duermen.


Claro, hay temporadas que las hijas, camino de ya señoritas con estallido de floraciones, andan revoloteando en pandilla por el pueblo... ¡Y qué ramilletes! Pueden vestirse la ropa capitalina que quieran que ese tirón tan atractivo de esa ruralidad escandalosa y madurando, fresca y limpia como agua de manantial, todavía lo desprenden. Unas lucen piernas con minifaldas imposibles; otras, el pecho ya saliendo por el escote, temblón y pidiendo, ay, travesuras. Ahí está la terraza del bar, bajo la sombra y el vientecillo que dan las hojas tupidas de los plátanos viejos, con mesas llenas de cervezas y hombres aplicados a ellas y a esas, tan características a veces, muy cortas conversaciones, suspiros y monosílabos (ea, bien está, hale, q`hay q´hacer?...) La casa no es para ellos más que para comer y dormir. Su sala de estar, su sofá: el bar. Sólo por la noche y tardecito y a ver qué echan en la tele. El taconeo, las risas juveniles... pasan por el centro de la calle. El que ha podido mirar sin escándalo, se ha tranquilizado; el que de espaldas al jolgorio de estas bellas criaturas está, s`ha jodío. Ni doblar la cabeza se le ocurre. Menos aún decir o masticar requiebro contenido alguno.


Si se me permite, diría yo que en matrimonios de ya de años, en relación con el total de población, hay poquísimas infidelidades; y aún más, es algo así como un machismo honrado.


(Hay que añadir que, por fortuna, las llamadas "amas de casa", ya se juntan muchos días y arman su pequeño alboroto en cualquier bar, pidiendo sus torrás y cafés. Hasta en días feriados o que hay "mercadillo", se las ve de tal manera a la hora del aperitivo (la comida para el hombre ya está prepará). En una mesa puede estar el marido con unos, dándoles todos a las cervezas. En otra, ellas que, eso sí, arman mucho más follón. Aunque muy poco a poco, todo avanza.


Pero lleva cuidado con soltar en sonido audible lo que te remuve la morena de mi pretendida copla.


DESVENCIJADO


Luis Ramírez de Arellano




miércoles, 7 de septiembre de 2011

DE RURALIDADES

Fotografía de Mayo 2011.



DE RURALIDADES

(La ninfa bella del bar)



¿¡Y tú q’habías pedío!?
Yo, morena, un orujo malo,
de ése que tenéis.
Mira, al menos, ojazos, que
esté bien frío, y,
una vez lleno ese vaso enano,
míramelo con cariño
en tanto a mi mesa llega;
deja que caiga en el líquido
algo de ésa,
tu negra mirada, rescoldo negro/rojo de tizón;
deja, morena, que tu
ardor negro y disimulado,
desprenda dos gotas –una por ojo-
del ardor de tus ojos en mi orujo;
mira que voy para viejo
y el sol va cayendo con algo del frío de otoño
en esta Mancha tan ancha,
y hay pocos cobijos,
de olivos, almendros (casi ya para recolectar),
para mi viejo armazón,
para mi sentir viejo.
Sí, morena,
Un orujo malo de ése, t’he pedío

+++++++++

Diría que apenas hace un año que este bellezón ha explotado.
Temblores entran al pensar en la duda: ¿Tendrá ya los veinte este reventón de belleza tan real?

Es la morena de mi pretendida copla, según mi entender pura belleza manchega sin en absoluto –y yo menos que nadie- desprecie variantes.
Es de estatura “adecuada” –la mía, claro: me hace feo y de incomodidad machista el que me pasen las hembras-.
El pelo abundante, prieto y espeso, de castaño retintado de negro, le nace como manantial salvaje de la frente, pero respetando a incluso adornando la anchura y limpieza de ese su frontal, amplio; ¡vaya mata de pelo! ¡Cómo sueña uno con perder sus manos en esa tan amorosa maraña!
Imposible resulta saltar sus cejas: dos gruesas, limpias líneas y de trazo que, todavía más, te guían la atención hacia sus ojos, negros como nubes de tormenta negra a reventar de granizo rojo.
Es su boca, dejémonos de finuras, de labios carnosos, sensuales y grande –sin las medidas de buzón-.
Suele reír y, como se va presintiendo, se enseñorea en esa boca una ristra de dientes pintados de blanco/juventud. Asusta pensar si un día de feliz tormento morderte quisiera.

Es algo difícil recorrer su cuerpo con palabras. Nos cae el final del ferragosto; ésta es tierra dura en clima y trabajos. Hablemos de ella a lo LORCA, sin el fino lirismo que silban los versos del malhadado poeta:
Te viene de frente con el orujo, risa callada pero abierta:
Algo le tiemblan dos astigordos pitones de novillo nervioso en su torso (¿No habrá sido libada, todavía, tan hermosa flor por rijoso abejorro?
Perfecta de presencia y trapío. Su capa será de un muy claro castaño.
A ese Dios con el que me amenazáis, culpad de la admiración que levantan los cuartos traseros del bellezón. No será de nácar esta potra , como la de LORCA, más no correría con ella peores caminos.
Mundo pecador, ¿quién te sopló la moda de este año para aquellas que lucirla puedan?
Suéter ajustadito, cortito –“que mi ombligo es también bonito”- pantalones muy cortitos –por no utilizar el anglicismo-, encajados los camales en sus ingles, dejando al aire el caminar de tal poderío de unos muslos que ni tiemblan, sólo como que te acechan, ¿te atemorizan?
Te deja el dichoso orujo, te da la espalda y trota jacarandosa de nuevo, yéndose.: Grupa más hermosa y perfecta y en su justa abundancia, jamás he visto. (Menos aún he gozado)
El trago rápido, como de agonizante, cuela ligero. Escuece en la garganta (yo creo que de pena o impotencia)

- ¡Morena! – medio grito. ¡Ponme otro! Y no mires tanto el licor. Éste no m`ha sabío a orujo, sino a pasión!
- ¿Q`has dicho?
- Ná, morena. Anda, ponme otro.


(Continuará...)


DESVENCIJADO

Luis Ramírez de Arellano.

lunes, 8 de agosto de 2011

UN TANTO DE "DESPOTRIQUE"



Fotografía de Mayo de 2011 - Plaza Mayor de VALLADOLID, recién lavada al despertarse a un nuevo día, con el colorido de sus fachadas que siempre recuerda el de la buena tierra que cría las cepas de donde manan todos sus excelentes caldos.


Pues sí. Hacía yo ayer referencia al artículo de JAVIER CERCAS publicado en El País Semanal del reciente pasado domingo.

Hablo de memoria de la interpretación que del mismo se me quedó y que quiero compartir por lo muy de acuerdo que estoy con él, actitud que espero nadie tome como plagio -en primer lugar porque no cobro un duro- sino como eco a una idea con la que estoy muy en línea y que da la casualidad que es motivo de conversación pseudopolítica con un amigo con el que se puede hablar de estas cosas sin llegar a parecer que formamos un Parlamento Español de sólo dos personas, es decir, que como nuestra preocupación es España, su pueblo -nosotros-, los problemas enormes -ya no sólo de aquí sino de todo el mundo-, pues resulta que aún partiendo de rincones opuestos (apoyos a "derechas" y defensa de ideas de "izquierda", tan maltratadas hoy), a medida que va sonando la campana de asaltos y, por fin, el final del combate dialéctico y el árbitro declara nulo el combate, la minoría cafre, la que forma la llamada "dos Españas" nos forma una pitada de espanto... pero, poco a poco, unos plausos que se convierten al poco en ovación grandiosa, nos indica que nos hemos ganado la bolsa, que golpes y fintas no tenían más finalidad que contentar, de inundar de positividad a TODO el estadio, no sólo a los de sol o a los de sombra.

El citado autor defíende que esa teoría de que las "derechas y las izquierdas" se han acabado es como un cuento de Blancanieves pero con 20 ó 30 enanitos. Por este tramo descansé de la lectura: Resulta que mis ideas de izquierdas -a veces, o muchas- muy soñadoras- no se habían ido al garete. Y que las opiniones del contrincante habitual, al principio enconadas con las mías, las dos terminaban muy cerca del ideario de ROSA DÍEZ, a la que por cierto, por llevar claras y al aire en la boca sus ideas (algunas discutiría con ella), equicocadas o no, pero siempre con vocación de servicio y de bien para los españoles y todo europeo que se quiera apegar, la llaman de todo y, LO PEOR, la ignoran (Nos estamos perdiendo el que en Parlamento se escuche una voz fresca y sana).

Sí, ¡cómo que no!, las ideas de izquierda persisten. Y las de derecha, también, ¡¿por qué coño no?! JAVIER CERCAS se apunta y expone, como el excelente escritor que es, la idea que se va formando y tomando tamaño.

Lo diré al estilo de tertuliano de una "emisorita" local (jamás compararme con esta gente que se pasan los días y sus minutos en qué cojones está pasando en el mundo que nos vamos a la mierda en el momento menos pensado): Por ejemplo: En cualquier votación de urgencia, un parlamento cualquiera aprueba una medida necesaria de necesidad, pero... "los dineros, EL MERCADO, los señores tipo tirantes y corbata rojos", ¿dejan al Gobierno que la aplique? ¡¡Señores míos de mis bajuras, un Gobierno, un Estado siempre ha sido una casa de putas, ¡¡PERO CON AMA!!. Hoy, ustedes, gobiernos de chicha y nabo se me han convertido en unos chiquilicuatres, sí, con guitarrita y todo para ir a despotricar al Parlamento, que algún día fue respetable.


Me van a permitir un ejemplo (y si no quieren a ver qué hacen, jo): En mis discusiones con mi parlamentario preferido (¡que no es de derechas, aunque hacia allá tira porque defiende los nefastos "mandos" de nuestra Valencia con benevolencia y la socorrida presunción de inocencia -no comprenderé jamás este concepto: a uno lo pillan con los pantalones por los tobillos, una mierda enorme entre sus pies, un pestazo que tumba y unos periódicos en la mano para imprimirse (¿?) su grafía en el culo y lo acusan de "¡presunto cagador!". ¡¡Pero gilipollas, o demuestras in situ que tu culo está limpio y la mierda no es tuya, o cómo narices pretendes esa presunción de inocencia!!

El ejemplo más clarificador de todos: Mi idea izquierdista: No estoy en absoluto de acuerdo con tanto monumento "calatraveño" y eventos grandiosos de circuitos de velocidad y regatitas de vela. No me explayo más. Sólo, en mi disertación añado que: construyendo todas las aulas que hacen falta en Valencia, metiéndole mano a fondo a los barrios medio olvidados (Velluters, Cabanyal, Nazaret...) y ¡"no recortando!" ni en Sanidad ni en Educación (esta última en causa perdida, tenemos un "figura" de Conseller que dice que el ordenata es malo para la vista... los chavales puede que acaben todos los estudios sin gafas pero, claro, ni puta idea de lo que es un "enter".

Mi contrincante parlamentario defiende a Doña Rita (a mister Camps, ya va cediendo) por el inmenso turismo que atrae a nuestra ciudad y la casi ocupación al 100% de la hostelería.

No me extiendo pero las ideas, creo, se aprecia por dónde van.


Y al final, ¿saben qué? Acabamos brindando con un orujo por:

-La desaparición del Senado (institución inútil sin paliativo)

-Las Diputaciones (idem).

-Las miles de Tarjetas de Crédito (a nuestro cargo, ojo).

-Creo que sí, que llegan: los miles de coches oficiales con sus chóferes, claro.

-Los móviles también a nuestro cargo.

-Las dietas y pensiones que sonrojan a cualquiera menos a ellos (derechosos o izquierdistas).

-Las competencias en Educación, al Gobierno central (Sólo por proclamar esta idea, ya te llaman "facha", pero resulta bastante vergonzoso que un niño de, p.ej. Cádiz no sepa quién fue Don Pelayo o viceversa, que un niño vasco no sepa de qué puerto partió Colón a tropezarse con las Américas)

-Sanidad también, centralizada (Vas por tu patria y nunca sabes si tal o cual receta de tu comunidad te la van a aceptar o no allá donde te encuentres. Nada: Facha también).

(Y para firmar el Acta de la reunión, pues otro orujito y que le den por culo al de los trajes, al del frenillo, al del abuelo o al que recoge todas las migas de la mesa desde la que contesta a las preguntas).


Aún seguiría. Pero lo que pretendo demostrar es que se parta de donde se parta, con sentido común, preocupación social y observación atenta, se llega a perseguir las mismas metas. Es decir, que si alguien se ha cargado el socialismo o las derechas, en todo caso, aunque con muy pocos partidarios, habrá sido sólo el sentido común y también el común interés. Porque una cosa debe quedar clara: El socialista jamás pretende que "todos nos igualemos" sino que los de abajo suban hasta los medios y luego, todos, seguir subiendo hasta los de arriba.


Puede que me haya liado algo. Es que esto de andar pensando en entierros ni me deja leer ni escribir ("hacer dedos", decía Umbral). "Ustés perdonen"

(Otro día, si tengo claras ideas y dedos, marearé un poco con los conceptos de eso de "la moral" y "la ética". Tenemos calles, organismos y de todo llenas de amorales, gentes sin ética y, como más arriba he dicho, todos son "presuntos", ellos sí, pero va y la materia afanada no. Pero, bah, es gente que antes del aperitivo o van a misa o llevan a los hijos o nietos al parque (eso sí, en coche oficial y con los escoltas que hagan falta -no sé quién pagará el aperitivo, pero los escoltas, amiguete, tú y yo).


DESVENCIJADO

Luis Ramírez de Arellano.



domingo, 7 de agosto de 2011

REGURGITANDO RECUERDO RECIENTE


Fotografía de Mayo de 2011 - VALLADOLID - No hace mucho que la ciudad ha despertado. Se está desperezando y todavía no se ha secado del todo de la higiene matinal.

Sólo dos tipos parece que habitan la calle, ensimismados en leer algo en lo que parece una placa instalada en la fachada, cerca de la esquina. Son amigos y gente de bien, y lo que observan es, señores, nada más y nada menos, que una placa en metal color bronce dedicada a uno de los grandes y buenos hombres y muy excelente escritor de esta ciudad y de España, llamado D. MIGUEL DELIBES, fallecido no hace tanto.

Uno de ellos -de mis amigos- conoce bastante bien la castellana ciudad -como que casi asistió al algo complicado bautizo de nuestro negro austria FELIPE II, amo y señor, durante aquello que dicen "el siglo de oro", de casi todo el mundo mundial-. Pero el caprichoso destino no conocía bien a los españoles, muy de pelo en pecho y hazañas, al montón o en solitario, dignas de verdaderos héroes del Olympo. Era demasiado peso, ¡el mundo sobre las espaldas de los españoles! y de un monarca -creo yo- algo melifluo que, habitando el que puede que fuera el mayor palacio de Europa (El Escorial), eligió para su vida diaria y personal el habitáculo más pequeño y umbrío que encontró... Sobrio que era él, mira. Sin embargo, su tropa, su pueblo, los españoles, no eran muy aficionados a tanta sobriedad y acabaron cansándose de tanta responsabilidad sin descansos entre pechos de taberneras y buenas jarras de tintorro rasposo.

Encima, tanían que custodiar y presumir y comprar virreinatos en aquellas tierras tan lejanas con tan fenomenal charco de agua de por medio, por culpa de aquel chiflado llamado Colón que se cameló a Fernando o a Isabel -¡ah, quién sabe!- y allá que partió, nunca se olvide, para buscar una nueva ruta más corta a las Indias, pero va y tropieza, en medio de esa ruta suya tan estudiada, con un inmenso territorio que vino en llamarse "las Américas"... Tanta suerte para España y los españoles no podía durar...

En fin, tanto esto como lo que sigue ya se sabe.

Yo sólo quería ensalzar aquí lo maravillosa que me resultó esta ciudad, la del Pisuerga, VALLADOLID. Pequeña, acogedora, con un centro, digamos modernista exquisitamente cuidado. Muy limpia -es lo que más llamó mi atención- Este centro que recibe tanta atención, casi todo con calles peatonales y bastante extenso con encantadoras plazoletas o plazas en toda regla y llenas de lo mejor: Va poniéndose el día de claroscuro y este centro tan grande comienza a llenarse de alegría juvenil y no tanto -ojo, no de gamberrismo-. Es la ciudad, de entre las que conozco, que más y magnífico tapeo tiene y, por si faltaba algo, que no falte la copa fría de un buen vino de Rueda o Ribera del Duero -esta segunda, no tan fría, lógico-. En fin, da gusto y se goza de una bastante sana alegría a pesar de la aglomeración de gentes con ganas de vidilla (Sí, no se me escapó la belleza femenina castellana que lucen las muy jóvenes vallisoletanas que, no sé, nadie me supo contestar: tal parece que ninguna encontró su talla o no había bastante tela para faldas un pelín, sólo un pelín amplias y que alcanzara hasta las rodillas. Ahora que allí, es difícil el mal pensamiento, tanta historia severa que rezuman sus casonas, tanta auténtica maravilla de arquitectura herreriana, tanta seria escultura con yelmo y mano en la empuñadura de su tizona... No. Había que portarse -no íbamos a quedar mal en tan hermosa ciudad- como buenos caballeros españoles. Dimos buena de manjares y caldos, blancos o tintos, de la tierra y... hala, a nuestra edad, a lo nuestro.


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Pues resulta ser que, al comenzar esta entrada, la estampa de VALLADOLID me iba a servir de intento de suavizante para lo que mis tripas, hoy precisamente, querían arrojar aquí. Porque ya son muchos días, mucho tiempo de soportar el ambiente vil que han creado TODOS los gobiernos, como muy bien resume JAVIER CERCAS en su artículo de hoy mismo en El País Semanal: Y que viene a reducir la grandiosa mierda en que nos han metido estos gobiernos "DEJÁNDOSE DOMINAR POR LOS MERCADOS", en lugar de ser ellos los que manejen el carro...

Por ahí tenía pensada mi exposición. Mejor la suave pieza "blanca" que me ha salido (hasta yo me he calmado un tanto)... Ahora bien, ¿mañana, pasado... cuándo? Porque creo que todos tenemos claro que toda esta gentecita que cobra por "administrar" nuestro patrimonio común, no debe ¡no puede dormir en paz! sin nuestra murga y follón diario...

Lo dejo. Me vuelvo a calentar: He oído que alguno está de "¡vacaciones!".

So sinvergüenzas, en la empresa privada en la que he currado toda mi vida y en ella me jubilé, ni se me hubiera ocurrido mentar esa petición: Patada al culo y al paro, imbécil.

Se me perdonará la pedorreta final, ¿no?


DESVENCIJADO

Luis Ramírez de Arellano