jueves, 14 de junio de 2012

ESCAPE MARINERO (con tintes de ficción de sueños)


Dibujo mío (éste sí puedo centrarlo más) de allá por los 1969/1975.

Y además, de génesis totalmente mía.
Es decir: Por aquellos años, desde los "centros" de Valencia, yo seguía con mi querencia hacia el mar. 

Con mi ya esposa (¡qué escalofrío da esta palabra...!) en muchos domingos y "fiestas de guardar", con mi utilitario de entonces, cargaba a la susodicha y no sé recordar si ya algún crío y allá, al paseo marítimo y, sobre todo, PUERTO (claro, puerto "pre RITA/CAMPS") y paseábamos como dioses.

Yo siempre, como desde ya años atrás, salía con la cámara de fotos cargado ¿quién sabe?.
En una de estas excursiones domingueras, pillé ésta, para mí, bonita imagen.
Un tiempo más tarde me dio -todavía mis tiempos del dibujo- por hacer un dibujo de la fotografía.
Total:
Marina con carboncillo y tiza sobre cartulina azul con detalle de dos barcos de pesca de bajura, reposando en la dársena.




EL ESCAPE MARINERO

Yo, currelando desde los dieciséís años, en algunos me había tirado descarado a lo cochino/burgués (claro, de los últimos años, creo que se sobreentiende).

He estado en bastantes hotelitos de esos que llaman "con encanto": Cinco o seis habitaciones, nunca numeradas, sino con nombres (habitación LA LUNA; habitación AMANECER... en este plan.) Este tipo de hotelitos tenían, y tienen, el delicioso encanto de la poca gente. ¡No los ves, oye, es glorioso! Vas al desayuno y hay uno, dos... con suerte, tres. Vas al almuerzo y, según estén de excursión programada o bajando ríos a lo bestia o estás tú solo o  con algún calmoso despistado que, como yo, ha acudido allí a otra cosa diferente  a la de  jugarse una pierna, un brazo... ¡yo qué sé!

(Lo peor de estos encantadores lugares, siempre ubicados en sierras o valles maravillosos resulta ser cuando te vas y pides la factura. No sé si es mi vista o deformación de no sé qué, pero a mí siempre me ha parecido ver, en primer lugar, el gasto lógico de alojamiento en un hotel -dicho sea de paso, de exquisita decoración rural o intento de medieval y atención como a principes a todos los hospedados por parte del personal -o mejor todavía, "como familia"-, es que a mí, -ojo, sólo percepción mía que no me atrevo a extender-, al final de la cuenta, derecha o izquierda, tanto da, hay un apartado que valora el dichoso "ENCANTO". ¡cagoensus...!  Siempre hay alguien que te dice: "claro, coño, para qué vas ahí..." Yo siempre contesto lo mismo: "Porque son los hospedajes donde te tratan de puta madre y mejor estás... Además, eso no se lo llevarán los que tanto mérito están haciendo hasta que la diñe...").

A LO MÍO ÚLTIMO: EL MEDITERRÁNEO, VILLAJOYOSA (sí, VILLAJOYOSA; yo es que hablo y escribo en español, y al que le moleste tiene dos opciones: o no leerme o irse a tomar por el culo -es que el español es el lenguaje más claro que existe-).

Decía: Este año me decidí (HAY QUE ACLARAR QUE SIEMPRE VOY SOLO. SE ME ACABÓ EL INTERÉS POR MI COMPAÑÍA PARA MI SANTA ESPOSA (por supuesto que ni es "Santa" y de "esposa" le queda así), Y PARA OTRAS QUE ESTE AÑO HE INTENTANDO INVITAR; "¡coño, ¿tan mierda de viejo estoy hecho?" O sea, en lugar de "hotelito con encanto", me decidí por gastarme, para mí solito, lo que el dichoso "RESCATE" puede birlarme. A por ellos: 5 estrellas, gran hotel, y colgado de un acantilado sobre mi amado Mediterráneo.


El primer choque lo recibí nada más llegar: Unos bolardos te impiden llegar con el coche hasta la misma puerta del hotel.
Acudió de inmediato hasta mí un joven, muy amable y servicial (jamás servil): "Me han dicho que tiene Vd. la habitación XXX. Déjeme, por favor, las llaves del coche. Le subiré el equipaje y le aparcaré el coche. Las llaves estarán en Recepción, si necesita el coche me llamarán y se lo traeré hasta aquí". Creo que se me puso algo de cara de tonto. Para qué engañarnos, no soy de estos ni a ello estoy acostumbrado.
Cuando, el mismo joven, uniformado con chaleco negro y camisa blanca, me guió hasta la habitación; ya tenía hasta colgada la ropa y la bolsa a los pies de la cama. (Como esto no le importa a nadie, no lo diré, pero le solté una buena propina. No sé cuál será el sueldo de este chico, pero su trabajo, servicio y amabilidad se la merecían).


Es tonto, creo, que describa la habitación. Cada quién que imagine la que quiera. En cualquier caso, un alojamiento de p.m. Sólo me causó cierto malestar el ver la cama: oye/oigan, de dimensiones para orgías de "presueño" (hay que recordar que la palabra ya la he inventado antes, no sé dónde) con dimensiones para bastantes participantes (yo siempre sueño más mujeres que hombres... ¿por qué será?). Claro, la pena aumentaba en cuanto seguía arreglando alguna cosita que otra y cualquier puto espejo sólo me devolvía mi triste figura solitaria...


Bajé al salón principal que da paso a una maravillosa terraza, grande, desde la que te asomas, por este orden de importancia: al maravilloso Mare-Nostrum, a una piscina a unos 20 metros más o menos, bajo de ti, con aguas turquesas con brillo y a una decoración desbordante, con gusto planificada y preciosa de palmeras, verdes, enormes cactus y, todo ello, con una brisa de soplo de ángeles buenos.


Cargado con mi macuto de libro, libreta para escribir, pluma, bolígrafo y máquina de fotos, ya me aposenté en la enorme y deliciosa terraza con todo el mar para mí. Tenía ese día un horizonte brumoso bellísimo (¿puede ser el mar tan grandioso y acongojante al contemplarlo con placer, relajado. Lo repito: Inmensamente precioso, con sus tonos, cielos y mar, levantinos? (No quiero discutir con nadie, pero sostengo que estos tonos de mi Este peninsular y levantino no son los de otras, y tantas, costas españolas -y hay muchas-)


Faltaba para el almuerzo, no sé, un tiempo. Pues era lo bueno empezar, con esta calma de vista, alma y cuerpo, con una buena cerveza bien fría  Alhambra. Ni me acuerdo de lo que contenían dos cuencos pequeños con "gorrinaditas" para no servir viuda la cerveza.


Ya me encontraba en el salón comedor, con decoración bonita pero, lo más importante: tres partes de la grande estancia con paños de pared de cristal con los que o nos caíamos al "dulce" mar o éste se nos colaba en el salón-comedor. Poca gente. Ya había pedido, para la comida, un tinto "crianza Mendoza", caldo alicantino con merecida fama y que encima me lo dieron a probar a la temperatura ideal. Se lo hice notar al Maitre. Me sonrió y sólo me contestó; "17º justos, señor". En tanto esperaba, le di el segundo tiento al tinto de mis tierras de nacimiento... Entonces la vi...
     
Venía hacia mi mesa, derramando sonrisa y apartando mobiliario a golpes de caderas... !Qué  preciosa estaba, rediez!
Vestía un vaporoso vestido, color verde aguas claras, que transparentaba no las formas pero sí el negro de los encajes de su mínima ropa interior.
Ceñía la cintura con algo parecido a un grueso cordón como de nudo artesano que no lazaba sino que ataba sus extremos con  uno o dos enlazados, dejando colgar sobre una de las caderas los rabos.
Castaña de mediana melena con mil destellos de sol en sus díscolas mechas.  Ojos verdes de esmeralda con imperceptibles puntitos negros en su iris. ¡Qué bonita, Dios... qué cosa tan bonita! Para colmo se me venía encima con su bellísima sonrisa por delante (Yo le alababa siempre el leve maquillaje de ojos y, sobre todo,  labios)
Me dio un rápido beso y se sentó a mi lado, siempre sonriendo.
-Estás divina después de la ducha que te has dado. Menos mal que me he bajado y no estaba en la habitación.
-¿Ya has pedido el vino? ... ¿A ver?  Bueno está, de tus raíces, ¿eh?
Me hizo un mohín y se recostó en gesto rápido cariñoso sobre mí.
Me contuve y todo siguió en la paz debida y recato que se debe mantener en restaurante de tanta  alcurnia.
-¿Y qué has pensado que comamos, chato?
Con lo de "CHATO" se pasó. Era como un exceso de moral eso de , después de saberse mi cara  y todos sus recovecos, salientes y entrantes, tener el valor, osadía o, por qué no, cariño, de decirme "chato".


De pronto me puso el camarero (un tipo vestido de negro total, atildado, guapetón y sumamente educado) el primer plato pedido y, de paso, vertió más vino en mi copa (es que el vino estaba de cojones -"ustés" perdonen). 
Yo había leído algo así como "anchoa al no sé qué con no sé qué y no sé cuánto". Se me juntaron dos cosas, mi vaporosa y algo nebulosa diosa de verde "aguas claras" había desaparecido y yo no encontraba la jodida anchoa...
Vale lo de la ensoñación, pero... ¡¡si yo pido "anchoa" no quiero estar media hora buscándola por el centro de un plato enorme lleno de cosas cocinadas que esconden a mi querida anchoa!!   
Para qué seguir: cocina moderna e imaginativa, etc., etc.
Al día siguiente ya había aprendido. De lo que leía escogía lo más claro y que menos letras gastaba en explicar lo que era.
(Eso sí: El vino seguía estando de P.M.).

Al terminar la comida, pregunté por el café y algún chupito.
-"No. Lo siento, señor, café y alcohol se lo servirán en el salón que Vd. quiera. En este salón-comedor no se sirve".
Ensayé la broma: "Ah, pues si ustedes, aquí, son abstemios, me voy con mis deseos a otro lado" El hombre sonrió y me sugirió lo menos tres lugares donde podía estar de maravilla y me servirían los cafés y licores que quisiera. La norma es norma, pero, ojo, la amabilidad y el servicio cubrían de sobra la norma de esa mínima incomodidad.

Como ya todos los días posteriores, tomé para mí, como en propiedad, una mesa en el salón principal, decoración "decó" en mimbre con superficie redonda de cristal. Frente a mí (esta mesa y su pareja, se situaban al fondo del salón) el resto del amplio salón con espacios separados formados por tresillos, mesillas... Todo, según mi pobre entendimiento en decoración, con armazones de mimbres pulidos en negro y caña, almohadones y formas de eso, de "art-decó". Y ya para colmo, al fondo, los mamparos de cristal abiertos a la terraza y al inmenso y tranquilo y sosegante inmenso mar. Lo primero que hacía, después de descargar mis trastos sobre la mesa, era retreparme algo en el cómodo sillón que quería ser silla y llenar mis anhelos y los rincones de mi alma de horizonte tan hermoso de suave, muy suave nublado cayendo, aún allá, en lo más lejano, con dulce y acariciadora indolencia sobre el mar. No había forma, no se podía formar línea definida de horizonte. Mar y cielos parecían protestar clamando también por su descanso, ¡que era la hora de la siesta!

Al rato, ya consumido café y el primer chupito (de orujo blanco seco, claro; no vayamos a confundir a estas alturas), pegaba el suspiro de rigor y, después de recordar años, ya hace bastante tiempo idos, con deliciosa compañía y acción en estas horas de siesta, sacaba del macuto mis trastos: la libreta (hay quienes la llaman "Moleskine"), mi pluma, bolígrafo y demás y, antes que nada, leía lo del día anterior.

(Estas libretas ya las he nombrado en alguna ocasión en este blog. A veces copio algo de ellas. Pero esencialmente, lo volcado en ellas de forma directa de mi muñeca, dedos y pluma estilográfica, lo saco de tan profundo de mí que estarán guardadas y secretas hasta que me muera y hasta que aquél que las coja, ante lo escrito, o le interese o las mande directas a la hoguera. La actual está por su mitad y es el "TOMO IV DE CRÓNICAS DEL ULTIMO TERCIO)

Entre los tres orujos y esta grandeza de azul, con un muy difuso horizonte, allá por la línea de frontera en la que quiere separarse de este bellísimo azul de mar y un desmayado azul flotante, ambos con tan excesiva indolencia que no consiguen dibujar de forma clara ese horizonte que pugna por hacerse ver, objeto o ente tan ansiado y anhelado, esa definición por la que tantos mueren...
          de tanto buscarla, ansiarla.

Cosas parecidas, algo más enloquecidas o puramente reventonas, llenas de intimismo o temas familiares, algunos muy crudos, son las que contienen estas "libretitas" y con las que yo, en mis viajes -o en casa- disfruto soltándolas a pura mano con pulso ya no tan firme y que ya alguien ha notado en mi, dicen, bonita caligrafía de antes... ¡putos años!

Acabo orujos y escritura. Cierro y lo guardo todo en el macuto. Después, aparte de volver a suspirar, pido otro orujo para disfrutar de la enorme extensión de mar ante mí sin que ningún Moisés venga a joderme el paisaje y me deje sin mar, tan sólo con una ancha autopista por donde toda aquella chusma, con sandalias, vaya corriendo y levantando  polvareda de arenisca... Es en ese momento cuando la noto que se acerca, que viene, que va a aparecer en el salón y va a venir a mi lado...

Baja con la misma vestimenta con la que ha comido conmigo; quizás el pelo algo más revuelto,; toda ella igual de hermosa, como siempre.
-Tienes como un punto salvaje con ese pelo menos arreglado.
-Bah -me contesta antes de besarme de forma pausada en los labios...
-Lo siento, cariño, sabes que las siestas con la jodida hernia de hiato me sientan...
-¿Te he dicho algo? -como que me reprocha, y sigue. ¿Has acabado tus escritos? -Y sigue:  ¿Vamos al salón "Alhambra"   y   me podré tomar allí una infusión fría?
(Yo, viéndola caminar delante de mí hacia el salón "Alhambra", la verdad, con su media melena algo más salvaje y sus glúteos bailando la caída de la suave tela del vestido verde aguas claras, viendo la negra sombra del tanga de "un sólo raíl" y arriba nada (el sujetador había volado), andaba ya, tras de ella, algo perjudicado (macuto con escritos, libro, plumas,  máquina de fotos...)
-¡Eh, para, ¿nos sentamos aquí?!
-Sí, sí, aquí vale; tenemos una vista cojonuda.
Yo pedí, casi con urgencia  otro orujo (algo fuerte y frío que me calmara). Ella su tisana. En tanto se la servían la miré al contraluz... ¡que preciosidad de rostro de mujer en escorzo, de perfil y de pleno...  Tiré, enfocando su bello rostro, lo menos 2o fotografías...

Al cabo, después de alternar mis miradas entre la bella y el mar, me volví una de la veces, por decirle algo, y ¡no estaba!.
Pedí otro orujo, consciente, pero que muy consciente de que la presencia hermosísima de esta bella hembra a mi lado era, tan sólo (y nada menos), el tremendo deseo de compañía bella bellísima en paraje tan singularmente guapetón y colgado sobre mi Mare Nostrum...

Entre mirar el mar y el baile de mis pensamientos (hermosos porque sí), se me pasa la tarde.
Doy un pequeño paseo por las afueras del hotel. Me canso enseguida y vuelvo. (Tal vez las 8 u 8,30 de la tarde).
A cualquiera de los encantadores camareros del salón "Alhambra", se lo pido: "Por favor, como todos los días, ¿podéis subirme algo de fruta y un buen "gin-tónic" a la habitación?.
Normalmente, llegamos al mismo tiempo: el camarero con su servicio y sonrisa, y yo.

Mi habitación, como muchas otras del hotel, tiene una terraza grande, amplia, que se enfrenta al inabarcable mar, con dos sillones de fuerte mimbre y almohadones fabulosos.
Yo me sentaba en uno de ellos, fruta a mi alcance y gin-tónic lo mismo.
En esta posición, la mayoría de los días -o todos- me instalaba antes de las nueve de la noche. Allí me quedaba, con olvido total de la televisión y como sumergido en el magnífico mar que andaba oscureciendo. Cogí el tiempo de luna nueva. En cuanto la oscuridad lo permitía, salía colgado de la oscuridad, frente a mí, un disco de color azafrán... Con este disco, con esta luna, comía yo mis frutas y bebía mi alcohol. (Día ha existido en el que llamaba al "Alhambra" y les pedía, por ejemplo, "un plátano" y otro combinado alcohólico...

Tal vez cerca de la una de la madrugada, o más, sin haberme movido de aquel formidable sillón, respirando mar y más mar y cansado de mis diálogos y discusiones con la negrura inmensa de la noche, con ese disco pequeño y canela que quería ser La Luna, sin llegar jamás a la solución de mis dilemas, calmosamente, me levantaba, entraba y, sin más, me acostaba.

(No sé la razón por la que la bella hermosa de vestidos verdes vaporosos y bello mirar de suave verde de aguas verdes, no venía ninguna noche).

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El viaje ha sido disfrutado. Pero, entre los libros que me llevé para leer, figuraba el último de  Philip Roth, (americano genial) "LA HUMILLACIÓN" (sin duda el menos apropiado para alguien que viaja solo y no para de sentir cómo la vejez y la decadencia del ser le va cayendo)

Por otro lado, al no ser un hotel, digamos, pequeño y recogido, con tal grandiosidad de instalaciones y paisajes, he sentido más que nunca esa "HUMILLACIÓN" de la vejes que ya hace años me lleva a la soledad y... Bien, quizás el próximo año volveré a uno  de esos pequeños "con encanto"... Quizás... No sé.


DESVENCIJADO
Luis Ramírez de Arellano

domingo, 10 de junio de 2012

SUELTOS (algo desembridados)




DE MIS TIERNOS AÑOS EN LOS QUE ME TIRÉ AL DIBUJO

ESTO LO COPIÉ DE UNAS VIEJÍSIMAS REVISTAS QUE ENCONTRÉ EN CASA DE MIS PADRES.

NO PUEDO DECIR FECHAS. QUIZÁS ERA O RECIÉN CASADO O -¡GLORIA!- TODAVÍA EL AMOR NO ME HABÍA ENJAULADO.

(Dibujo a plumilla y aguada con tinta china sobre papel cartulina)


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Y ya, me pregunto yo, esta pareja (parecen reflejo de aquel romanticismo, digamos, victoriano -más anterior, sí, claro-), ¡¿qué narices se dicen y se leen con esos gestos como ausentes, indolentes... aburridos?!
¿Ninguno tiene gracia para la frase de amor, para esa picardía tan necesaria, para ese recuerdo con el que el papel te puede temblar en la mano, para ese deseo insatisfecho, todavía?

Allá ellos. Yo, de momento, me quedo con las "teticas" de ella, porque está claro que no me va a explicar otra cosa.
(¡¡Buff, cuántos años desde mis trazos en estos dibujos!!)

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VAMOS A VER LOS SUELTOS .
Unos los ataremos con gordo y basto cordel.
Otros, buscaremos un lazo rosa, como para suavizar o, ¿por qué no?, porque les corresponda. 

DE CUALQUIER FORMA, HE DE ADVERTIR:  LOS AÑOS VAN PASANDO Y MI LENGUA SE VA SOLTANDO, ROMPIENDO TANTA RETENCIÓN. ME ESTÁ LLEGANDO EL MOMENTO FANTÁSTICO DEL SANTO "NO", EL DE "HASTA AQUÍ HEMOS LLEGADO Y NI AGUANTO NI SOPORTO". (Otro tanto les pasará a muchos conmigo, lo sé)
EN FIN, PARA LO QUE ME IMPORTA, ME RESTA INDICAR AQUÍ, NADA MÁS, QUE TODOS SABEMOS DONDE SE PUEDE COMPRAR VASELINA.

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CON LAZO ROSA:

En algún anterior escrito de este blog (no se le ocurra a nadie preguntarme cuando) ya hice gala de mis incipientes ramalazos de IMPUDICIA, cuando confesé estar convirtiéndome en un auténtico LLORÓN.
Llevo mucha, pero mucha amargura dentro.
En ocasiones pienso o me parece como si durante el día orinase poco: Mi particular deducción: Los líquidos de mi cuerpo o los exsudo (soy un sudador nato) o los expulso por mis lágrimales ante cualquier noticia del telediario, que hasta me mueve al hipo, me convulsiona o pillo las secuencias tontorronas -que no duras, fuertes- de alguna película de serie B que ni sé cómo se titula ni conozco a los actores ni nada de nada...
Es en esos instantes cuando mi rinconcito borde me aprieta, me pincha, es como si me dijera: "...no esperes a perder Granada para llorar; suelta el berrinche... al fin y al cabo, dichoso aquél que puede llorar..."
Uno se acuesta por las noches. El -vamos a inventar palabros- "presueño" es un pantano a reventar de llanto y más llanto, pero fuera el maldito ingeniero que fuera, bien que reforzó muros de contención y compuertas...
Pero en mí, demostrado está, rendijas tengo de escape...


CON LAZO ROSA/AZULADO(y algún hilo de cordel):

El niño de EL AROMAS ya frecuenta el local. Muchas veces instalado en su tanqueta y conducido por su piloto/madrecita. El local es pequeño. Digamos, algo metafísicamente, que el crío ocupa el lugar de tres adultos. No digamos cuando los acompaña papá.
Hace unos días me dirigí al nano que me miró asombrado no sé si por mi osadía o porque mi careto le pareció horrible. Le dije: "¿Quieres una cañita, machote?". 
La madre me miró mal... no sé por qué.


CON CORDEL GORDO, MUY ÁSPERO Y NEGRO:

¡Hala, "a las mariscadas, a las mariscadas..." que canta LANCELOT! ¡¡Ya estamos salvados; ya NOS HAN RESCATADO!!
Vale, pero yo creo que como yo, pequeñitos seres humanos de a pie y pacíficos visitantes de EL AROMAS... ¡todavía no sabemos de qué ni de quién!  Me explico: Yo lo veo como cuando "se ve y no se ve", un juego de magia: "¡Hale hop: ahora está, ahora ya no está! ¡¡Y DONDE COÑOS ESTÁ!! Porque, claro, luego, debería haber venido la magnanimidad del "mago" y mostrarnos el truco, estirar de un gran manto de fino raso y mostrarnos los montones: ¡"Voila"!  Pero como la gente es mala a rabiar, lo que gritaba, y exigía, es ver los forros de muchos, demasiados bolsillos de gentes vestidas, a diario, con trajes de ceremonia seria, muy seria (una boda en El Escorial, por ejemplo).
"¿DE QUIÉN?" Tampoco lo sabemos.
Va a resultar que están siguiendo, los RESCATADORES, TACHÁN  el dicho/chiste/monólogo de nuestro genial GILA, 
por desgracia ya fallecido. ¿Lo recuerdan cuando monologaba aquello de..."... es que está feo señalar, pero aquí alguien ha matado a alguien... pero está feo señalar..."

En plan, ya, que intenta ser serio (lo intenta sólo, porque para, en el buen sentido de la palabra, estar serio con esto es estar muerto)
Tan harto estoy que ni prensa leo ni televisión veo. Menos los tres o cuatro de siempre que, ¡Dios, qué castigo el tenerlos todavía en poltronas!, todo son caras nuevas (aunque sus parlamentos poco nuevo aportan) y que nos son presentados, éstos sí, como los que nos van a salvar.
Tal como hablan ellos: "Oiga, no, mirusté, yo lo que quiero es ver entre rejas para muchos años a los sinvergüenzas, miserables y canallas que han afanado, como por arte de magia, tantísimo dinero -y todavía faltan por 'salir del armario'- y, al ladito de sus celdas, en un gran montón, el resultado de toda la pasta que mangaron y, mira tú, va y no había desaparecido, estaba, sí, estaba... so cabrones. Gracias, señoría"

A mí, este SUELTO, y sus entresijos, aún siendo calmo siempre en mis reflexiones, tal como dice un actual de los de poltrona: "¿Qué quieren que les diga, señorías? Esto es lo que hay, pero como no hay...", pues eso, todo esto se me ha agarrado a las partes pudendas a los sones de una banda de tambores y trompetas de ladillas, fui un día al monte a refrescar "mis partes" y me llené de luciérnagas, total que el resultado ha sido, según otro grande de EL AROMAS, EL ASESOR (hay que recordar que fue ascendido) que ahora me miro y no sé lo que tengo: lo de siempre algo castigado o un árbol de navidad con muchas bombillitas movidas por los vientos sus ramas.
En serio, por lo poco o mediano leído (gente doctísima para esto hay en EL AROMAS), yo miro a un lado, miro a otro, me vuelvo hacia atrás, abarco el mundo entero con Europa a la cabeza y los EEUU -como siempre desde lejos- metiendo baza, el ruido de aquellos moscardones que sonaban a preguerras mundiales. 
Sí, a veces -pocas por suerte- me asalta este miedo.
Me consuela el que yo creo que ellos mismos tienen más miedo que yo todavía.

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Como siempre en los últimos tiempos, ya me he cansado.

Otro día, contaré aquí cositas de un reciente pequeño viaje que, en plan solitario, me he marcado y mercado.


DESVENCIJADO
Luis Ramírez de Arellano




miércoles, 30 de mayo de 2012

PINCELADAS ETRUSCAS SOBRE "EL AROMAS"



Fotografía de un dibujo MÍO (sí, con mayúsculas y a muchas honra), que no sé fechar. Pueden, amigos, calcular de más de 30 añitos atrás (la mierdecita de trazo con la que los firmaba, ya dice que, a lo mejor, lo pude pergeñar allá por el XVIII -¿habría yo nacido?)
Me da igual, lo conservo y lo tengo colgado en un paño de pared de mi casa, (¿pasa algo?)

Es el caso que buscando y rebuscando, ¡toma!.
Pues este dibujo mío de hace tantísimos años, esta aguada en sanguina con pincel, pluma y caña sobre papel fuerte, va y me ha parecido oportuna para endosarla aquí.

Lo primero que yo aprecio en la estampa -y creo que todo el que mire con el mínimo detenimiento- es que refleja a dos lobos que desde una medio importante atalaya otean el paisaje a sus pies  para localizar el posible condumio del día -o el de hace varios días que no mascan bocado alguno-.

Y ya, he aquí, que entramos en EL AROMAS.

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HAMBRE: 
. Te veo mal el gesto, acidez en el mirar, en el trato... ¡¿pero qué te pasa, leche?!
. Pues que ya no puedo con el hambre que estoy pasando...
. ¡¿Pero si te estás colando una cerveza con "panchitos"?!

El afligido es como si no lo oyera.

. ¿Tú sabes lo que hay por ahí?
. Pues claro: Gente que tiene más y gente que tiene menos... y gente que come crisis todos los días...

El más afligido todavía, es como si no lo oyera...

. ¿Pero tú te has fijado bien en esos muslos y muslitos; en esas pechuguitas y, ¡rediez!, pechugonas que parecen almohadones?
. Hombre, pues claro, pero llegan las vacas flacas y hay que meterse en una de esas franquicias americanas y pedir un "redondo de esos llenos a reventar de plástico" Te llenan el estómago, "joer".

El afligido, por primera vez, levanta la vista del suelo y mira de frente a su amigo con algo de ira:

. ¡¿Pero, so mamarracho, sabes de lo que te hablo?!
. ¡Cómo no, hombre. La crisis ha entrado en tu casa; no tienes todos los días para los tuyos; claro que te...
. Vete a tomar por el culo, hombre; yo no creía que fueses tan burro como yo... ¡¿Qué estómago vacío ni qué cojones?! Los burgueses no os enteráis de nada porque la crisis no os afecta al pene... ¡al sexo, idiota! ¡Me importa una mierda tu vida "secreta", pero, entérate, tontolculo, llevo más de 40 años con la misma parienta, la crisis no me deja contrato ajeno ninguno... ¡¡y me moriré de hambre, "hambre de la buena", so imbécil!!.

. ¡COÑO! - exclama el amigo.

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El amigo TONI, habitual de EL AROMAS, es, para mí, un tío cojonudo.

Ahora bien, hay algo que le jode sobremanera: Que al entrar vea ocupado su rincón en la barra y que el periódico del local se lo hayan pillado.

No habla. No fuma (ya no puede en el local). Callado total, sonríe si escucha a los demás un jocoso comentario. Yo -medio en broma- llegué a decirle un día: "Oye me voy a sentar a la barra pegado a ti ¡coño, que a ti no se acerca nadie y te dejan en paz". Se rascó la perilla o barba rala (no me acuerdo ahora), me miró, sonrió, y no me contestó ni "pruna": volvió a las letrajas de su periódico.

Es alto (más que yo -aunque para eso no se necesita mucho); más delgado que enjuto -de esos que al mirarlos no les encuentras el estómago, y si es que comen, no sabes dónde lo pueden meter. Pero, ojo, a pesar de la apariencia descrita, es un tipo discreto y sumamente educado y callado. Se le conoce en EL AROMAS por "TONIO CORTES"... sí, EL CORTES sin acento... ¡y a nadie le importa la razón!

De vez en cuando lo veo sonreír sobre el "vaquerito" (después del carajillo, suele pedir vaquerito de guisqui),  que se toma muy mesuradamente y acariciándose su perilla, y sin meterse en conversación alguna, sólo sonriendo cuando escucha algo que le mueve ese sentimiento y sin apenas soltar prenda... ¡Xe, todo un tipo, merecedor de EL AROMAS y, cuidado, viceversa!


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¿Y mi FANY, lo que fue proyecto de "CHER" o esta última comenzó a "cambiarse" y nos dejó a FANY en paz?

Cada día me cae mejor y la veo más bonita (incluidas sus particulares gracias)

Hace uno o dos días, al acabar mis tostadas de aceite, pillé juntas a NANE y a ELLA. Terminado el primer orujo, no sé a cuál de las dos, pedí otro. M. ÁNGELES (NANE) pasó por delante de mí lugar en la barra, me vio el vasito vacío, y me lo llenó. Al cabo de un momento, la dulce FANY vino con otro orujo. Desde el desparpajo que te dan los años, le dije, "ponlo por ahí abajo en turno..." No sabía cómo reaccionar mi FANY hasta que le aclaré el entuerto. Es muy joven... y muy bonita... ¡ojo, y no menor de edad!
Como yo suelo aposentarme a la barra, observo muy de carca un muy gracioso "tic" de FANY. Suele llevar pantalones vaqueros (algo me explicaron del tejido, pero ni me acuerdo ni me importa). Es el caso que ella, en cualquier descanso (¿?) entre café y café, "de espaldas al público" engancha con sus manos la cinturilla del pantalón vaquero ajustado y, con un saltito, se los sube para devolverlos al lugar adecuado de su cintura o sus caderas. A lo mejor, nadie se fija... A mi me encanta y me hace mucha gracia.


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Sí, mi querida gente amable, ¡claro que hay más! (Y otras que no mencionan ni afectan a EL AROMAS, pero... ¡cojones! ¡¿Por qué me cansará cada más esto de escribir?! (Me asusta el tan gastado tema de aquello de que "ya no hay, ya me he vaciado, ya no me queda más..." ¡¡¡Cagon la puta vida!!!.


DESVENCIJADO
Luis Ramírez de Arellano 


martes, 22 de mayo de 2012

VUELVEN NOTICIAS DEL "AROMAS"


Fotografía de hace muy poco (quizás este mismo mes)
Motivo: Dos estores que hace unos DOCE años, con una reforma en mi casa, encargué para las ventanas que me daban por cofa con el sol y su calor en mi cuchitril (Por cierto, me costaron un huevo... ¿o más? Podría asegurar que no hay otros en esta Valencia)
Sigo aguantando por parte de pequeños sectores puritanos y bastante risibles  de mi "encimera" familia -¡que si eso no es propio de ti, de tu edad, de tu... ¡¡¿¿sabrán algo ellos de mi YO verdadero??!! Alguna crítica que se empeña en comparar "mi edad" con los "motivos" de los estores.
Veamos:
De ese culito y tres cuartos (inglés, creo), puedo discutir de su gracia con cualquiera... (menos de su tacto, por desgracia)
De mi afición, enorme y perdida por los toros, también puedo intercambiar ideas, hasta filosóficas, pero siempre partiendo de la base de si se "SIENTE" el toreo, de lo contrario, no hay nada que hacer.

(Esto es el principio de una serie de "cosas" y dibujos y pinturas mías que tengo por casa (multitud de otras  tienen hermanos y parientes. Esto sólo es por avisar, yo he sido, y soy, el simple "aprendiz" de todo sentimiento de arte, pero... "maestro de nada")



NOTICIAS DE "EL AROMAS"

CHER se ha vuelto a "retocar". Ahora ha recuperado la apariencia de una bella jovencita de 23 añitos, preciosa mía.



Resulta ser que no hace más de tres/cuatro días, a primera hora, entro en EL AROMAS y me topo con una joyita, tras de la barra, que me pregunta, primero, si yo soy el que soy, o aparento. Entonces, sigue, quieres esto y lo demás allá. Yo, algo atontado le digo que sí, pero no puedo apartar mi curiosón mirar de su rostro "¡Pues esta chiquilla se parece mucho a "alguien"!

Sin dejar mi insistente mirarla (algo maleducado, lo reconozco) llega el momento en que deposita ante mí dos tostadas de aceite y un tazón con descafeinado con leche -con poca leche, por favor-... ¡y ahí está, ahí, es ese momento en el que descubro mi encantamiento!:

Esta bella cara de esta criatura es un calco de la famosa CHER; sólo que la famosa visitó quirófanos de no sé cuántos cirujanos estéticos y esta pura criatura es tal cual, con un mínimo piercing cerca de sus bonitos labios...

Me dice: Toma, lo tuyo... Y al mirarme desde ese mínimo de abajo hacia arriba, sus pómulos se afilan, sus ojos negros se agrandan algo así, no más, muy poco... Su pelo negro, negro, rizado y recogido no sé cómo, le alargan esa morena y preciosa faz... Es, simplemente, una  muy bonita criatura con parecido físico a la aficionada a los quirófanos y deshacerse de costillas... (O quizás, la famosísima CHER, la visionó desde su limbo y dijo: ¡¡"Yo deberé ser igual que esa preciosidad de cría"!!)

Su figura, su cuerpo, cuando la curioseo al salir de detrás de la barra, es de una finura que atonta... ¿Qué le falta? Agarrar soltura, hablar más fuerte, con más seguridad... Entonces, como su casi calco CHER puede comerse a todo EL AROMAS.

(Ay, cómo recuerdo yo, por mis años, al famosísimo cuarteto "SONY AND CHER",  con, entonces, la "gorda CHER" moviendo sus rodetes al ritmo, -buenísimo- de sus canciones. ¡Que asco somos, Dios!)

A ver, Srta. María Ängeles, ¿quiere dejar de marearnos de una vez? Que dure ésta. Es de esperar que asiente Vd. su escaparate.

Por cierto, este nueva "chiquilla bonita" se llama FANY (¿latina o griega?); le deseo lo mejor entre esta pequeña comunidad de EL AROMAS... Ah, y como uno jamás presumirá de santo, ni mucho menos, si algún día quiere explicarme -en privado- si es "i" latina o griega, pues yo, qué le voy a hacer, débil y recordando mis lecturas de NAVOCOB, pues... "a su disposición".

Sí, tengo más cosas, ambiguas, mías y de EL AROMAS, pero, ¡coño!, es que cada vez me canso más...

DESVENCIJADO
Luis Ramírez de Arellano. 

domingo, 13 de mayo de 2012


Fotografía de Abril 2012

(Promesa de ninfa de rosal, pero, ay... ahí ese fondo brumoso, esas espinas que te dañarán en cuanto el amor pongas en demasía sobre sus rosas rosa, rojas, blancas...
Como las mujeres)

CON AFILADO CUARZO, ESCRITO SOBRE LOSA DE GRANITO (Se escucha su chirriar)


Un hombre que quería vivir interpretando
a un hombre que quería morir.
PHILIP ROTH
(De su novela "LA HUMILLACIÓN" -Mondadori)



Ya sé que no estás.

Es como si no te viera... Tampoco te noto.

Ya sé que te has ido...

Estás a mi lado, aquí mismo, sobre el sofá, pero... yo reposo los pies sobre la mesilla centro. Tu descansas tu cabeza sobre el reposabrazos de mi lado contrario... Tus pies, aunque encojas las piernas, rozan mi muslo. Me rozan. A veces, en la inconsciencia de tu duermevela, ¡me molestan!
Recuerdos, molestos y gozosos, campan sueltos por entre mis sienes. Algo le llega a mi corazón... Tengo que respirar hondo, procurando esa relajación que dicen debe nacer en el estómago...


¡Cómo te vivo en esos ayeres!

Muchos hijos, ¿no?

Reventado llegaba yo a casa.

Con ese cansancio que nunca es quijido,

propio de mujer entera, llegaba tu yo:

Trabajo, casa (hogar entonces), cena, hijos, control...

Encima, hombre inconsciente, quizás aturdido,

desquiciado, ¡mierda de trabajo!

se te pedía amor, 

Tú solo murmurabas: ¡oh!, 

en medio del ya entregado abrazo.

¡Cuántas cosas, hoy intuyo, encerraba 

ese, ¿tu suspiro?!


(Me viene ahora a las mientes, ese verso roto del que mi Dulce Rubia se ha apropiado.
¡Qué bien me serviría, querida amiga!)
Poco después, más que descansando, como desmayados sobre el sofá, pero...Mi posición de esos idos tiempos era la misma que en estas noches de hace ya.... La suya, propicia al sueño, !qué radical cambio! Su cabeza descansando en uno de mis muslos. Mi diestra adiestrando sus cabellos -ay, ya blanqueando!-. Cuando descansaba de mesar melena, mi mano se posaba en su cintura, en su cadera, ensalzada por la postura. El amor todavía hacia de las suyas y, sin nada pedir, esa diestra tan diestra, acariciaba un ratito su nalga. Y yo era feliz, hasta que con un ligero moverse me advertía que vale, de acuerdo... pero, ¡vale!.
¿Qué hacían por la tele? Ninguno lo sabíamos. Muchos hijos. Mucho trabajo. Mucho marear el cerebro. Muchos colegios. Mucho... de todo. ¡Tan poco de nosotros dos!
Al poco, era la hora de moverse: cama.



Hoy la miro a mi lado,

está a su manera de hoy, de lado.

Me toca con los pies.

Pero yo miro hacia arriba,

no está en duermevela, ¡duerme!

Los años, muchos, han pasado.

Ningún hijo al cuidado...

Pero "aquello", aquello ya no está.

La miro y la oigo respirar acompasada,

pero pesada.

Menos mal: sus ojos, cerrados, sé que están vivos.

Huellas de su antiguo ser,

aún se pueden sentir, oír, ver...


Noto, de pronto, que algo se acerca... ¡y no quiero quebrar esto! Parece como si las puntas del cuarzo quisieran protestar...


¡No me ronques, coño!


DESVENCIJADO
Luis Ramírez de Arellano

(Dedicado a todos los utópicos e idealistas que me acusan a mi de tal) 


A LO SENCILLO: "¡¡NO SE PUEDE!!"


Ya sé que es repetida, la imagen. Sólo que al día de hoy apenas queda una copa entera.


NO SE PUEDE HABLAR, ALGO CLARO, A BÍPEDOS QUE SE LLAMAN "RACIONALES". PIENSA UNO QUE "PIENSAN"

Primero: Amigo Paco, Amiga Anna (y otros que siempre me recomiendan "el negro"), ¿por qué hoy es todo rojo? Voy a ser breve: una de las razones: Al escribir con la sangre hirviendo, no puedo aguantar mucho (si al rojo sangre se le añade alta temperatura...)

Es lamentable y odioso que nos rodee tanta gente que, al no ser capaz de entender bien -o es que simplemente, escuchan fatal- son incapaces de comprender el fondo de lo que pretendes transmitirles; se ven impotentes para iniciar "un cambio de impresiones o sólo matizar -¡buf, qué faena: entenderme con éste!."

¡Pues, hala, por la calle de enmedio y terminar pronto esta gran incomidad de intercambiar impresiones, ideas, motivos...!

Y así -y ya termino- llegamos a lo de aquel chiste:

"He ganado la guerra,
los he matado a todos...
¡Pero, coño, si estoy solo,
si no queda nadie...!
¡¿A quién se lo cuento?!"

(Sé de sobra que la gente a quien especialmente me dirijo, como me leen jamás -porque cosas mías, puaf- ni siquiera  se enterarán, pues me puedo permitir el lujo de enviarlos a todos y todas a tomar por retambufa)

DESVENCIJADO
Luis Ramírez de Arellano

martes, 8 de mayo de 2012

INCONSCIENTES (3ª Y, DE MOMENTO, espero último)


Fotografía de MARZO 2011

(Sí, es la misma que en los dos capítulos anteriores, pero ocurre que un hombre, para ser tal, se debe de equivocar más de una vez, así es que la fecha auténtica de la foto es ésta, y no el ridículo 2001 que por dos veces he repetido.
¡Lo siento!)

EL INCONSCIENTE "OMBLIGUERO"

Sí, ya sé que suena -o se lee- rarísimo, eso del "ombliguero", pero es que después de un rato de profunda meditación, no he podido encontrar otro adjetivo, aunque sea "inventándome" uno (al maestro UMBRAL le decían que era el indiscutible catedrático de esto, del "neologismo" -él se mofaba y decía que se lo pasaba por allá, pero, bah... ¡le encantaba!-).

Ya que parece que me lo he inventado yo, intentaré, aclararles, gentes amables, qué narices es eso del "ombliguero":

-ESENCIALMENTE, es una persona de una mala educación mayúscula (en mis tiempos decían que 'no es que no había asimilado' sino que no sabía, vamos, que no tenía ni puta idea de lo que era eso de la educación o buenas formas y maneras').

-LO PRINCIPAL: Es persona para la que lo principal en el mundo es SU OMBLIGO, su forma de ser y de actuar, su forma de relacionarse, su forma de incomodar, su manía de ser inoportuna y fuera de lugar (RECORDEMOS QUE SON INCONSCIENTES), su SEUDO-simpatía y su JODIDA-extraversión, su total convencimiento de que la vida hay que vivirla como ellos, como esa persona la siente y que los demás o andan equivocados o son unos muermos,. y, SU MAS HORROROSO y TERRIBLE pecado: el no darse cuenta (INCONSCIENTES) de que están, como mínimo, haciéndole la puñeta a alguien o, como mínimo, sodomizando a diestro y siniestro... !y sin vaselina!

La teoría típica de lo que quiere ser ensayo no se me da bien. Sí que me van los ejemplos:

-Esta gentecita (no sé si son peores hombres o mujeres o neutros), por ejemplo, se presenta en tu casa con enormes sonrisas justo en medio de tu comida con tu pareja: risas, algún chiste imbécil, pero no se va: "Coge una silla, oye, acércate y come algo... ¡ya que estás aquí!" ¡"Tiene buena pinta eso que coméis, "VALE!" A las tres o cuatro horas todavía está con sus víctimas, haciendo SU sobremesa. O te puede pedir más vino, coño, o ¡es que no tienes ningún licorcito! (Hay quien busca cicuta, pero no tiene costumbre de comprarla; no hay).

-La confianza da asco, no, MUCHÍSIMO asco: Suena el teléfono: "Oye, ¿tenéis alguna botella de vino? ¡Que sea bueno ¿eh?!" "¡¿Está tu mujer, oye? He hecho un cocinado para unos amigos que van a venir a comer, pero me falta lo principal: ¡el 'all y oli'! que sabe hacer tu mujer, ¡dentro de media hora paso por él!"  "¡YEEE, alcanza a decir uno, espera, te pongo con ella!" (Esto suele suceder hacia las 14 o 14,30, buena hora, ¿No?). Te quedan las ganas de nombrarle, al menos dos OPEN-COR y que tienen bastantes vinos y hasta de esos buenos que te "exige", y que si no sabe hacer el "all i oli", ¡que lo compre hecho, aunque tenga un gustillo a limón o vinagre -yo qué sé-, mejor todavía, si no sabe hacerlo y tiene que MOLESTAR  a otra persona, ¡NO LO ANUNCIES EN EL MENÚ A TUS , "TUS" INVITADOS, so imbécil!.
-Tengo un amigo "sufridor" que es un "cocinitas". Pues el ombliguero lo llama hacia las 11 de la mañana, que van a ir a su casa unos amigos "de él" y quiere obsequiarlos con una singular comida, nueva, pero...ah, al que le sale de P.M. es a mi amigo. "Oye ¿me la haces? Hacia las 2,30 h. paso a por ella; seremos tantos..." Y el colmo de la cara dura atruena cuando... "oye, venid vosotros también y así traéis buen vinito...".

-Otro amigo pertenece a la santa cofradía, como yo, de los adoradores de la puntualidad. Pues bien, esta gentuza "ombliguera" jamás ha relacionado la impuntualidad con uno de los más irritantes males que afloran por carencia total de educación. No, no son maleducados, son ineducados. ¿Como son capaces de agarrarse al privilegio de hacer esperar a una, tres ¡0 12 personas!?
En una ocasión, con gesto furioso, mesa puesta y su extensa familia de aquí para allá en espera de la llegada del memo, a las tres menos cuarto no lo recibió mal sino con lo mínimo que se merecía:  "...¿Para qué me preguntas la hora, coño; todo Dios aquí esperando al señorito?" La irritación estuvo cerca de la tragedia cuando el sinvergüenza ineducado lo miró, sin dejar de sonreír, y ya, por su sola iniciativa, camino de la cocina, le soltó: "Sí, 2 y media, ¿y qué hora es? ¡las tres menos diez, ""NORMAL, LECHE"". Bah, ¿alguna cervecita en la nevera." Mi amigo pudo controlarse para que sólo le flamearan las orejas y olvidar sus tiempos de cazador para ir a desempolvar la escopeta y sus cartuchos. "La próxima, te encontrarás la comida a mitad o ya en los postres" La persona gilipollas se aposenta en el lugar de la mesa que él solito, sin ofrecimiento de nadie, hacia tiempo se había asignado y se arrogó el dar la orden de salida: "¡Vale, ¿empezamos?!" No solamente mi amigo sino todos los comensales se dedican nada más a mirarlo no más que con irritación o con puritita pena (¡¿Cómo, Dios, se puede ser tan imbécil?!) Pero el individuo "¿invitado?" ya va a su marcha con mirada y atención puesta en las viandas (Pongo interrogación encerrando la palabreja "invitado", porque ¡NADIE LO HA INVITADO! ES SU MARCA REGISTRADA: Llama, hacia las doce del mediodía: "¿Coméis en casa? ¿Sois muchos?... Oye, contad conmigo..." Aquí el aparato comienza a quemar y hay que soltarlo enseguida.

-También, como suele ser gente que vive sola (las -si en plural- parejas no han podido soportar a esta clase de gente y o los han largado con viento fresco y se han ido ellos), en fin, como ya digo, viven solas, también, ¡SI, TAMBIÉN! A VECES SE PRESENTAN EN CASA -OJO, A LA HORA QUE LES SALE DEL PITO- porque el amigo pillado tiene la suerte de tener una esposa "mu apañá en to" y en ocasiones son unas manchas en esa camisa que tanto aprecia, una cremallera que no sabe enganchar de nuevo, unos pantalones que le gustan mucho y que los ha hecho una mierda o unas bragas que nadie osa preguntar que, ¡cagondiez, vaya manchas! A todas estas, las tales visitas de "auxilio doméstico", les va hacerlas pasadas las 10 de la noche. (Esto sí que es personal: Yo ya le dicho varias veces a alguno que, a la antigua, en MI casa a partir de las 9,30 horas "NO SE RECIBE".Nada de nada, ha seguido igual. Y todavía, en ocasiones, me dicen a mí, ¡te has puesto insoportable!

Por no acabar tan mal, pongámosles el adorno de alguna gracia: Suelen ser desprendidos con todo lo suyo -si lo tienen-. Adorno que enmierdan rápido por el exceso de desastre (YO, AL MENOS, ODIO EL DESASTRE) con el que conviven en su propia casa y llevan sus vidas.
Es decir, no dudan nunca en traer a casa un regalo o un postre carísimo si así les viene a cuento. ¿Cuando la cagan? ¡En cuanto te exigen el mismo comportamiento! Eso de la individualidad, tantas como los miles de millones que habitan el mundo y su dosis de empatía, con ellos no va. "¿Me dejas 10/20,50 euros? Me he dejado la tarjeta en casa y es domingo". Sabes que no se la ha dejado, ¡le han cortado el suministro! Sabes lo que quiere porque acto seguido se va al Open-Cor de bajo de casa... ¡Y también sabes que, por fortuna, esas cantidades no te quiebran la economía y no las vas a volver a ver, pero... a veces -o muchas veces- uno añora "EL DETALLE" de la devolución.


                           &&&&&&&&

De momento termino con esta serie.
En ningún momento he pretendido ni dar lecciones y situarme por encima de nadie. Pero, me ocurrirá -lo veo llegar- que moriré con la obligación de intentar aceptar a todo el mundo y habré conseguido que a mí apenas se me acepte.
Pues bien, esto está abierto a toda crítica "civilizada" hacia mí. Creo que me conozco bastante, aunque seguro que no tengo cosas controladas... O es que yo hablo o me abro demasiado y muchísimos de los demás no comen con la cremallera de boca cerrada porque no pueden.

Intentaré ser más fino y lírico en mis próximas entradas.

Saludos, gente amable.

DESVENCIJADO
Luis Ramírez de Arellano