lunes, 11 de enero de 2016

Caminando, viendo... (II)

CAMINANDO VIENDO, MIRANDO... (Continuación).


(Fotografía de Diciembre de 2009.
Sé que no ilustrará el contenido siguiente ni viene a cuento, pero es que esta flor, LA ROSA, con algo de masoquismo, lo reconozco, me encanta -como ahora se dice, "me chifla"- lo mismo que las mujeres. De ambas especies vivas (flor y hembra) sé de sus peligros: espinas, muchas, la mayoría de las veces venenosas... pero, ¡qué coño, tan dulce sería morir en lecho caliente, dulcemente envenenado por la espina de una hermosa rosa o por una vampírica mordida, en la yugular -o adonde ella quiera-, de una tremenda mujer desatada, sin brida alguna... En fin; siempre, en llegando aquí, me despierto, "cagontó").

(Comienzo este capítulo en un sábado, a sus 19,05 horas, del 9 de Enero de este incógnito nuevo 2016. Veremos cuando lo termino).

Nuestro amigo, el caminante y paseante y pensante, que lleva colgando del hombro su cámara NIKON, vuelve a cansar sus "artrósicos" o "artítricos" pies (no tiene ni puñetera idea de lo que es en concreto; lo que sí nota enfurecido es que molestan a sus paseos, sus caminatas, tan largas hace unos años atrás).

En tanto camina, se le suelta una hilacha del cerebro y le recuerda uno de tantos cotilleos del telediario de ayer noche: Los flamantes y "flamantas" nuevos o veteranos diputados van a recoger su acta como "¿propietarios de SU escaño?" Aparece en su rostro una clara mueca de mala leche. ¿SUS escaños? ¿No quedamos en que de eso, de ese sillón calienta culos pago yo algo, aunque sea un clavito del tapizado? ¿Es suyo o de todos los españoles? Y otra que lo enfurece todavía más. Piensa que la dichosa Acta de Diputado, por muy en papel bueno que esté impresa, llevará una foto del tipo o tipa y algo rebuscado que diga que es diputado por tal y cual y lo de más allá del Parlamento (Cámara Baja -lo de "baja" todavía, a su edad- no ha sabido su razón). Y se pregunta entre cabreado e inocente votante, ¿para llevar ese papelajo les tienen que dar una señora cartera de cuero del bueno? El caminante reflexiona en que toda su vida laboral ha transcurrido en empresas de CAPITAL PURO Y DURO y en esa puta etapa, jamás la empresa le ha facilitado una "carterón" tan elegante. Una carpetita aseadita, OJO, QUE SE COMPRABA UNO, para llevar los papelillos, agarra tu coche propio y anda allá, lejos o cerca... eso sí, luego pasas el kilometraje, ¿eh? ¡¡No te jode el "favor"!!

Sus pasos lo llevan a un rincón de la calle JURISTAS del tan repetido barrio de "gremios" que linda con la Catedral (la puerta barroca de frente, ¿sí?, pues a su izquierda). En esta callejuela de la Valencia antigua se mantienen edificios de aquella época, modernista o, no sé, anterior, en una de cuyas viviendas (segundo o tercer piso, no recuerdo, con esas balconadas de cristales y maderas tan encantadoras), vivió su juventud uno de los pocos amigos que tiene. Entre edificaciones supervivientes, derribos y derrumbados, aparece por detrás la cumbre de EL MICALET...



También van surgiendo rincones, que casi recuerdan mediados del XIX, incluso finales del XVIII, restallando en aquellos empedrados los cascos de los caballos tirando de carruaje o montados por embozado caballero, o lo que fuera. Y así, caminando, mirando y viendo, van apareciendo rincones deliciosos...
Uno de tantos rincones, cuidado y rehabilitadas sus fachadas con cariño del bueno. Y hay más...



(Se puede pedir mayor encanto en estos edificios -¿antiguos?-)

Pasea, anda, mira y ve nuestro ciudadano, pero, no puede evitar también el ir pensando; su cerebro, como el de cualquier humano, no sabe. no ha sido diseñado para la quietud, para eso que llaman "nirvana".

Y medita él, cáustico, reflexivo, nada radical: ¿A qué ha venido todo el follón con las cabalgatas de Reyes? (RECOMIENDO LEER un artículo de RUBÉN AMÓN -ya sé que no les va a muchos, pero a otros tantos, SÍ, nos va. Periodista, de prensa escrita (tiene cojones que ya me haya llegado el tiempo, a mi edad, de aclarar este punto -me refiero a lo de "escrita" obviando la "digital"-) al que sigo habitualmente, tanto en sus artículos como en alguna tertulia  en la que aparece en la televisión (no más le faltaba, para sus enemigos, ser asiduo de la Sexta). Para mí, es un excelente periodista, pensador, analizador y, sobre todo, ponderado (tenga el rabo que tenga -ya quedó claro, o muy claro por mi parte, que el "fascismo" o cualquier extremo radical, tanto puede cojear de la izquierda como la derecha, mal que le pase a algunos...). Bien, el artículo de marras se publicó en el EL PAÍS, el Domingo 10 Enero reciente pasado, con el título de "CABALGATAS Y BELENES; DE LA RELIGIÓN AL PATRIMONIO OCCIDENTAL". (El que quiera estar bien enterado, que se acerque a la exposición del tema que trata RUBÉN; el que no, es su problema).
Para mí, que hubiera querido decir todo lo que este periodista dice, y no he sabido, sí, la culpa, CARMENA, "Carmena, no te perdonaré nunca, etc. etc.". Y es que en España nos pasamos en todo. ¡Con lo bien que estaba esta buena mujer ejerciendo de abuela, magistrada emérita, ¿quién le manda meterse en estos berenjenales, que no conoce, a sus años, a los españoles y su idiosincrasia... ¡xe, sigue haciendo magdalenas y no inventes nada seudo-progresista porque se van a meter contigo, te van a poner a parir (¡a tus años!), cuida de tus nietos, si tienes y quieres y deja la política para los que ya están acartonados (a tu amigo PABLO MANUEL, por inexperto, por muchos estudios que tenga, haga lo que haga, le tienen ganas, lo van a hacer mierda en cuanto puedan...) Pero tú, venerable CARMENA, ¿para qué te metes en estas cosas? ¡Te van a amargar el último tercio de tu vida! Y, ojo, creo que España SÍ que merece tu esfuerzo, pero los españoles, NO.

A nuestro paseante, la verdad, lo está fastidiando tanto pensar... En ocasiones, hasta lo priva de observar adecuadamente a cualquier hermosa hembra, jovenaza o en madurez, que le viene por el frente... caray, y esto, para él, es importante, más, mucho, bastante más que todo el politiqueo que inunda y desborda de mierda todos los llamados medios... ¡Asco! ¡Xe, "collons", qué mujer, qué hembra bizarra - cago en mi vista, que aún no veo si es lozana -comprometedora- o ya formada -temible-. Veremos cuando esté más cerca, chulapa sí que parece, ea.

En uno de los callejones con su encanto, como una parte de tal encanto y entre la estrechez de la vía y escasa circulación, casi en medio de la calle se tropieza con dos hombres charlando. Están ante una planta baja que a todas luces es una tienda de antigüedades. Le llama la atención. Lo atrae. Se acerca a la pareja de conversadores: Disculpen, ¿uno de ustedes es el propietario de la tienda? YO, responde un hombre fornido de amable aspecto. ¿Me permitiría fotografiar el escaparate? Campechano él, sí, hombre, lo que usted quiera. Aprieta el disparador y, luego, se asoma, desde la puerta al interior y mira, curioso. Está la tienda abigarrada, a reventar de años en todas las piezas que acumula. Piensa: "Así, en blanco y negro, quizás, sea una foto bonita". Pregunta: Perdone de nuevo, ¿puedo en el interior? Según y cómo, le responde el campechano. El caminante no sabe más que poner cara de lelo. Le aclara el propietario: Hombre, una foto en general, sí. Sigue la interrogación palurda en el rostro de nuestro paseante. El propietario campechano, sin duda, más habituado a ver caras y gestos de compradores, parece entender que este tipo de la cámara es un inocentón paseante aficionado a eso, a dar paseos y, encima, a hacer fotos; le explica con toda franqueza: Mire usted, es que ya me ha ocurrido dos veces: Me viene gente así, con una máquina de fotografiar, se me mete en la tienda, hace "SU" foto, me da las gracias y se larga; al pasar el tiempo, me doy cuenta de que una de mis ventas, de las buenas, ha sido hecha por Internet, ¿me va entendiendo? El sinvergüenza hace la foto y la ofrece en eso de las redes por equis dinero -bastante más de el que yo pido, claro-. En cuanto le sale un comprador, viene, la compra a MI precio y se la vende de inmediato al internauta. ¡No me joda! se sorprende el de los pies artítricos. Es la pura verdad, oiga, ¡Llevo DOS ya!. Nuestro paseante le da las gracias, deja un rato de mirar hacia lo altos, arrastra la vista por el suelo y va repitiendo por lo bajo: ¡joder, joder, joder... cómo andamos y hemos prosperado desde QUEVEDO y sus pícaros escritos, entre ellos, más que pícaro, el borde LÁZARO!.



Bien, gente amable, ni los ojos ni mi YO general aguantamos más. Los del Congreso, que aunque algunos sean de buena estatura van a la llamada "cámara baja" (¿?), esos cobran sus dietas y después de decirse más que dos perros ladrándose, se toman una copichuela juntos, por ahí, en el propio RITZ o algún local aledaño, yo no, yo soy de esos tipos normales a los que si el tontarras (me freno de adjetivos peores, conste) de RAJOY no lo remedia tendré que ir a votar de nuevo y, encima, soportar el estomagante asunto catalán (tal parece que los catalanes inteligentes -que siempre he creído que lo son, en general-, no hay ni uno en sus órganos parlamentarios o de gobierno, parecen una legión -pequeña por suerte- de gente alelada).
¿Se me permite un chiste malo y facilón? : ¡Por fin, dioses, no más MAS!.

Hasta el próximo capítulo.


DESVENCIJADO
Luis Ramírez de Arellano
11 Enero de 2016      





   


martes, 5 de enero de 2016

Caminando, viendo y mirando...

CAMINANDO, MIRANDO Y VIENDO, PENSANDO
Y CON LA CÁMARA A CUESTAS.
(Todo por la Valencia antigua (Catedral, Pl. Reina, Barrio de los Gremios... )
(La otra Valencia, la de los "blancos de Calatrava" es para el turismo de cruceros. Particularmente, con el edificio "Principe Felipe", estaba contento ya y me sobra todo lo demás -bien, vamos a dejar aparte el Palacio de Congresos, fenomenal y que cumple bastantes funciones de uso-)

EA, empecemos:


Tal vez esto se convierta a partir de hoy en una especie de "cosa propia", muy controlada y ficcionada. Con ello conseguiré escribir alguna vez -que aunque no sea un genio, me encanta- sin meterme con la cotidianidad asquerosilla de la mundanal situación y con la risa esperpéntica que provoca lo que está ocurriendo en MI España, y peor todavía, en MI Valencia -de ésta última se han apoderado ya hace años unas gentecitas que no sé ya, ni de unos ni de otros, si han pasado siquiera por el parvulario-.

Agarré la máquina NIKON, me la colgué al hombro, subí al metro (no me atreví a "cogerlo" porque, creo, pesa demasiado) y me planté para iniciar mi paseo pensador por ahí por la Plaza de la Almunia, precioso rincón de la Valencia histórica.

(Debo de advertir que esta cosa la comienzo en un 28 de Diciembre de 2015, nada inocente por cierto, sólo un día más, y no sé cuando, al menos este arranque, lo terminaré. Otra vez: ¡Ea!).


Para llegar a ese barrio viejo que tanto gusta al paseante de la cámara (o sea, a mí), atraviesa la tan maltratada en denominaciones plaza central de Valencia, es decir PLAZA DEL AYUNTAMIENTO. Lo primero que lo sacude es esta luz valenciana que nunca acierta a definir (siempre mete el tipo la "luz de Sorolla" por en medio). Pero es que a fuer de sincero, la amplia plaza reluce, le reluce, hoy especialmente -claro, hay que tener en cuenta los ánimos con los que cada día se levanta uno-. Deja ya aparte el muy fotografiado Ayuntamiento, la fuente cambiante en sus combinaciones de chorros o espumas de agua, etcétera. Hoy le llama la atención la impresionante vista de los poco captados por su cámara edificios modernistas que la rodean (menos en un rincón de mierda, esquina con calle Las Barcas, que él espera que paguen toda tu vida, al menos con una diarrea día sí día no, los que parieron este engendro y, ojo, los que lo consintieron).


Y sigue caminando, mirando, viendo y, ay, pensando.

Acuden a su mente una auténtica madeja de pensamientos varios, muy diversos y dispares. El rincón lector del cerebro recuerda la obra RETAHÍLAS de la grande escritora, fallecida en Julio del 2000, CARMEN MARTÍN GAITE (aquí la escritora utiliza la técnica de como "deshilachar" una madeja y tirando de una hilacha, saca otra y así sucesivamente, en un pensar totalmente inconsciente e involuntario); sencillamente se aprovecha del incesante pensar del cerebro y su norma deshilvanada para de una cosa tirar y sacar otra, o que surja, espontánea, sin mayor intencionalidad). ("Espontaneidad", algo en lo que le gusta creer. Es una de tantas razones por las que, piensa el de la cámara, no podría ser jamás político. Cien veces mejor ser espontáneo en el actuar y en el decir, que pasarse la vida rectificando y pidiendo disculpas. Aunque, claro, tampoco sea cuestión lo de hacer y soltar lo primero que a uno se le ocurra) En fin, más o menos así va funcionando el cabezón del medio tristón paseante.

(Releyendo y repasando lo poco escrito hasta ahora, me doy cuenta de estar prácticamente copiando la técnica de C. JOSÉ CELA, la que utilizó para narrar el Nobel su deliciosa y extraordinaria obra VIAJE A LA ALCARRIA. No se me tenga en cuenta la forma narrativa si es influenciada por un maestro. Palos merecería, eso sí, de copiar a cualquier mindundi. Nunca se deja -eso creo yo- de estar influido por todo lo que uno lee).

Caminando, paseando, nuestro tipo llega al punto de partida que pretendía. Es un día luminoso de Diciembre y con climatología más que agradable. Sí, ahí está, en la Plaza de la Almunia, en el arranque o final de una calle que baja hasta la Plaza de Nápoles y Sicilia, por la puerta de un bar-restaurante que suele frecuentar con un amigo, (el siempre tal don PASCO), en el que se meten entre pecho y espalda unos bocadillos de mucha importancia, seguidos de unos dulcecitos de nada y "cafelitos", orujo y güisqui (el PASCO, nuestro tipo no se mete en si va de cachondeo o no, muy frecuentemente, va y pide una tisana o alguna hierba... je.) Es el caso que desde donde se encuentra nuestro personaje, a la puerta del bar, no se resiste y entra. ¡Hombre, qué tal! ¡Cómo por aquí solo, sin tu hermano!. Bah, mira, cosas. ¡Carmen, ¡cómo estás! Pero ya has almorzado, ¿no? a estas horas. Venga, ponme un carajillo. Más que nada he entrado por saludaros...

Nada más salir, saboreando el buen carajillo, sabe que está ya en una calle con el sabor que a él le gusta. Pegando la espalda en la pared del bar, mira hacia arriba: ¡qué gloria de balconadas modernistas!



Arranca hacia arriba y se le abre, gloriosa, amplia y con bella luz, la Plaza de la Almunia, con su principal lateral o fondo de la puerta románica de la Catedral de Valencia, asomando por detrás el cimborrio de la misma y en el lado izquierdo "la casita" del arzobispo, o lo que sea, de Valencia. Nuestro paseante no consigue entender nunca cómo para un solo hombre se necesita tanta casa, ¡hasta llegar a ser palacio! Encima, el que ahora ocupa alguna habitacioncita es pequeñito pero charlatán, ¡y suelta una sarta de tonterías! Decide que hoy no, allá la Católica Iglesia y sus cosas. La vista es preciosa, espaciosa, y aunque esté levantada sobre ancestros de otras culturas y religiones que fueron conformando la Valencia de hoy, no importa, a los sepultados que los jodan. Siempre ha sido así. Siempre se camina, se pasea por encima de restos de algo y alguien anteriores, pero el caminante ve lo de ahora, lo de su hoy... y hoy no está para masturbaciones dolorosas, costosas y espinosas de su siempre cabreado pensar. Tira la instantánea, y fuera.



(Me he cansado por hoy. Y ya estamos en el 2 Enero de 2016. Al menos he sobrevivido mejor que otros años a los fastos navideños. 
Para acabar este capítulo me falta un pelín -o una barba, no sé-. Hasta mañana... ¡o yo qué sé!).

Saliendo por el callejón que tiene el llamado "Arch on Barchilla Street", que no he sabido averiguar la razón de su nombre, aunque mis malos pensamientos me dicen que, como une el llamado Palacio Arzobispal con la Catedral, quizás su objeto sea que sirva de cómodo pasaje para  el tipo Arzobispo, corto y rápido, de su habitación a su lugar de trabajo o de ejercer sus cosas (¿su función, su ministerio...? ¡y a mí qué más me da!). En fin que en saliendo de esta húmeda calleja, entre muros de la Catedral y un edificio "de o para curas", se le abre al paseante la airosa Plaza de la Reina (kilómetro "0" de Valencia ciudad), a su derecha deja la fachada y puerta barroca de la Catedral con su "MICALET", torre campanario de estilo árabe; a su izquierda -casi de frente- una acera ya de la Plaza llena de terrazas todavía vacías -a este lado da la sombra fresca de Diciembre-. Al fondo, dos edificios emblemáticos de esta plaza que abren la muy larga calle de San Vicente (¿no será la más larga de Valencia, típica en calles cortísimas? -ej.: la calle Universidad, si no me equivoco, sólo tiene un número: el 1).


     
Dentro de la catedral, y entrando por la citada puerta barroca o "de las verjas", nada más entrar, a la derecha, está la llamada Capilla del Santo Cáliz (no voy a entrar ahora a mal pregonar sobre el asunto del llamado "santo Cáliz"). Y allí mismo casaron o "unieron en santo matrimonio, hasta que la muerte os separe" a nuestro paseante con cámara. Cada vez, siempre, que pasa por allí, recuerda aquel 8 de Septiembre de 1969 (¡coño, "69"!). Ahora, en la actualidad, con los años ya cumplidos que le van pesando -y desde algunos o bastantes de esos años- ya duda o, sencillamente, niega esto de "santo", tiene comprobado que no lo "unieron" sino que lo esposaron y de eso denominado "matrimonio", ya sólo sabe del casorio del buen yantar de todas las comarcas españolas con los ricos caldos de centenarias vides de todas y cada una de las zonas vinícolas de esta santa tierra -ésta sí, santa, en frutos y manjares masticables-, que eso sí  que es "matrimoniar", en el antónimo de la palabra, "pagano"

Se adentra el paseante por la barriada contigua, la "de los gremios", pero además de cansarlo el paseo ya le harta el escribir. Lo deja para otro día.

De momento, como buen  modesto burguesito, decide sentarse en la acera que inunda el sol e invaden las terrazas, a rebosar de "guiris" y pocos nativos. Piensa que le costará un huevecito -no le quedan ya grandes-, pero es encantador gozar de este sol valenciano, del bullir de paseantes foráneos y naturales, teniendo allá  al frente la fachada barroca de la Catedral, críos, jóvenes, "jóvenas", mozas en pleno hervor y maduritas como en salmuerra... Él mira con descaro, ¡qué va a disimular a sus años, leche! Pero, ah, amigo, alguna vez le ha ocurrido que la observada en su caminar de jaca joven, crines alborotadas, andares trotones como de escuela de doma de caballos andaluces de por ahí por Jerez... pero, ay, cómo le pesan algunos lances de retos de miradas... Algunas, o bastantes, seguras, muy seguras de sí, de preciosos ojos, verdes, azules, castaños, el arco iris completo, andares escandalosamente atractivos que mueven un cuerpo idem, alguna le ha mantenido y sostenido la mirada, lo ha rendido, no ha podido con sus ojos y ha tenido que bajarlos a otras zonas del cuerpo de ella no menos atractivas pero sí menos insinuantes. En estas ocasiones se ha sentido vencido por los años. ¡¿Qué es esto, voto a bríos, ¿va de reto o desafío? Bah, no ha tenido confianza en su daga de herir o arar dulces montañas y sonrisas verticales (famosa colección -La sonrisa vertical- de novela erótica de la editorial TUSQUETS (creo), y que dirigía, cómo no, el genial valenciano, cineasta fabuloso y erotómano, LUIS GARCÍA BERLANGA), pues ya la nota oxidada por el tiempo y el muy escaso uso en deliciosos duelos carnales.

Bah, se sienta solo a una mesa y el bienestar lo inunda de una rara felicidad que, aunque sabe extra y fugaz, goza extraordinariamente: ambiente, sol, Valencia, Catedral al fondo, café bueno, orujo frío...



En el momento nota que el bienestar anda satisfecho y no puede durar mucho más, continúa con sus maneras aburguesadas, se acerca hasta la Plaza del Ayuntamiento y aborda un taxi (que les den por culo al metro y al autobús: hoy es una mañana mía).

¿Me lleva a casa, por favor?


DESVENCIJADO
Luis Ramírez de Arellano
5 Enero 2016

sábado, 12 de diciembre de 2015

Hay rosales...

HAY ROSALES QUE, ADEMÁS DE HACER ESPERAR O ESCAMOTEAR SU HERMOSA Y AROMÁTICA FLOR, QUEDAN TAN SÓLO COMO CRIMINALES ARMAS LLENAS DE ESPINAS VENENOSAS

¡ATENCIÓN, GENTE -la amiga y la muy querida del llamado sexo macho-, CUIDADO CON ALGUNAS MUJERES!


EN DESGRACIADAS OCASIONES TE DAS CUENTA TARDE, Y YA SIN REMEDIO, DE QUE SON MACETONES VETUSTOS, LLENOS DE MALA TIERRA, VIEJA Y PODRIDA, QUE NO PUEDE DAR JAMÁS UNA BUENA PUTA ROSA.


ES ENTONCES CUANDO TU ALMA, TU ÁNIMO, TE LLEVA A INTENTAR DESCANSAR EN UNO DE ESTOS PUDRIDEROS.
OJO, NO A TU FÍSICO, QUE DEBE DE SEGUIR VAGANDO Y SUFRIENDO POR EL MUNDO DE LOS QUE SE MUEVEN AUNQUE NO SEPAN POR QUÉ NI PARA QUÉ.
(Nadie ya, hoy en día, muere de estas cosas. De no ser que surja el macho alfa cabrón con una escopeta, un martillo, una tranca, un lo que sea y se cargue a la causante de sus desdichas, o no, ojo, a lo mejor es que nació con la mitad de su masa gris; como esto para mí es incomprensible de todo punto, ni lo analizo; me horrorizo y punto, que ya es bastante, porque si el mala bestia estuviera algo, sólo un poco, amueblado, invertiría el orden y acabaría antes que nadie con él mismo y dejaría de sembrar terrores, desgracias o, lo que es lo mismo, joder la marrana).

Debatía yo hace poco, o discutía amigablemente, con el genial amigo don PASCO, sobre el hecho de que no puede caminar uno por la vida, además de lo asquerosito que es ello, con prevenciones, con cuidados, como con defensas siempre a punto contra cualquier otro paseante que se te cruce, como temiendo a todos y por todo, viendo siempre venir el peligro de alguien "jodedor" que te va a perjudicar tu pasear o pasar confiado, como una buena gente que obvia el mal aun a sabiendas de su existencia. O lo que viene a ser lo mismo, concluía yo mi disertación, el ir de cara, de bueno por la vida por su propia naturaleza, nunca debe convertirse en una invitación a que lo llamen a uno tonto, o bobo, chalado, ¡que te fías de todo y de todos!

Pues, mira tú por donde, desde hace un tiempo, dándome cuenta voy de que, quizás y lamentablemente, hay que ir por este mundo con mirada de cordero a medio degollar, gesto de buenorro o santurrón bobalicón, pero por tu carga de "borderío" como arma siempre cargada, "atento el ademán contrario" para desenfundar primero y no acabar con tus sentimientos tiesos por el suelo como un leño seco o, más castizo, con los adentros convertidos en una "estaca de mierda".

No, me han hecho concluir, en lenguaje más claro, que no es posible ir de bueno y confiado por la vida. ¡¿Ah, que no estás de acuerdo!? Pues con tu pan te lo comas, chaval.

(Iré intercalando alguna gracia gráfica para suavizar la dureza de mi mensaje)


(Ésta es una sencilla muestra gráfica del periodismo actual de EL PAÍS -a pesar de sus detractores-. A modo de una lágrima de vaselina para resistir mis furias venideras).

Y todo lo que iba diciendo antes de la viñeta -tengo más preparadas- viene a cuento de que una vez más me encuentro en contra de los iniciales pensamientos del llamado DIOS católico cuando en el el Sagrado Libro, LA BIBLIA, narran en el GÉNESIS, su supuesta creación de esta cosa que se llama MUNDO, en ese preciso instante de sus cansados días de Creación, cuando le dio por pensar eso de que: "...NO ES BUENO QUE EL HOMBRE ESTÉ SOLO". Yo, MACHO, opino que si hubieras tenido algo de visión de futuro, para "acompañar" al hombre, desde luego no hubieras modelado -SOBRE TODO EN SUS PENSARES Y ADENTROS-  a lo que llamamos MUJER. Ojo, el molde TE salió sublime. No puede cumplir mejor su función de atraer al macho, obnubilarlo y, a la primera de cambio, ¡toma, idiota!. HOMBRE, con perdón, con tu sapiencia, ¿No hubieras podido crear algo MÁS SANO para acompañar al hombre?
Y si no se te ocurría nada, pues, coño, ¡ya tenía sus manos propias!.
De verdad, buen DIOS, opino, desde mi insignificancia, que al crear a ese bellezón de la especie humana llamado MUJER, te olvidaste de rellenar por completo su cerebro o de pintar de azul pureza su corazón. Y en el vacuo espacio de su masa gris, rediez, en ocasiones va y se llena de una masa fétida indescriptible y, encima, inodora cuando su cuerpo la exuda. Es como el agua pura -si es que queda de esto-, incolora, inodora e insípida. O sea, en cuanto te descuidas, te has tragado esos malvados aromas y te encuentras, aparte de sin entender nada, hecho una auténtica porquería.

(Va, otro toque de humor. Que no se diga).



Soy de la especie humana, varón, por nacimiento y MUCHA vocación. Y tengo, encima, esos vicios tan encantadores de como son que me "flipa" todo aquello que los "bien educados", declaran como nocivo si lo tratas con exceso. No andaré con rodeos, y por simplificar: Me encantan, por este orden: las MUJERES, el AJO, la CEBOLLA (todo ello, dicho sea de paso, a ser posible sin previo "cocimiento"). Siempre me encuentro a alguien que me contradice -o no sabe lo que dice- con aquello de "es que todo eso repite, como las morcillas". ¡Pero, tontolhaba, si te encanta y encima repite, mejor que mejor, ¿o no?!

Pero he aquí el quid malvado que me ha traído a toda esta disertación: Así como del AJO, CEBOLLA o MORCILLAS, no tengo marcas, heridas sin cerrar en mis adentros, de las MUJERES sí... Y son las que más duelen y nunca cicatrizan bien.
He tenido la inmensa suerte de saber del AMOR, de gozarlo y de conocer bellísimas y encantadoras hembras -que son la mayoría-, pero, ¡joder, coño, no me hacía maldita la falta que me rozaran arpías!
Vuelvo a llamar la atención del amigo DIOS -amigo porque a pesar de mi desarraigo, pues no se porta muy mal conmigo, aunque no haga ni puñetero caso al inmenso dolor que cubre todo el mundo actual-: A ver, explícame, ¿por qué aquella mujer a la que se le inunda ese espacio vacío que TE olvidaste rellenar, de tan cochina podredumbre tiene que, precisamente, joder o fastidiar, como quieras, a la pareja que más cerca tiene y, por simpatía, a los que esa persona tiene cerca?  Ay, ay... Si no me gustaran tanto, todavía a mis años me haría misógino (y la tonta feminista que proteste, pues eso, que le vayan dando, que va y resulta que la última moda es que les gusta, tú... ¡Qué cosas me he perdido, leche! 
O ya, en un tremendo berrido, sí, del que ya me arrepiento antes de soltarlo, propondría un intercambio del castizo y famoso dicho español: "...su madre será una santa, pero él...". ¿Se agarra el sentido?. Si no, mejor.

(Y antes de mi dedicatoria final, a esa escisión criminal del género femenino de la especie humana, otra viñeta. -¿Se me nota que me chifla el humor gráfico? El bueno, claro-.


Y finalizo, dedicando algunas estrofas de una canción del grande ANTONIO MACHÍN, a todas aquellas tipejas que parecen disfrutar dándonos mal vivir a los atontados hombres que nos fiamos.

Te conocí, y te enamoré
y me ilusioné
y ahora todo se acabó
al conocer
tu fingido amor
que causó dolor
a mi pobre corazón.

De nada valen
los abriles que he vivido
si de mujeres, nunca se sabe
la que no es mala
lo parece muchas veces
y la que es buena, no lo parece.


Bien, he conseguido desfogarme sin caer en la brutalidad, o eso espero. Uno nunca se despega, jamás lo consigue, del sufrimiento de los que quiere.

Ea.


DESVENCIJADO
Luis Ramírez de Arellano
12 Diciembre 2015

lunes, 30 de noviembre de 2015

La Vida, Bah...

LA VIDA, BHA, UNA PUTA MIERDA DE NADA


(Fotografías del METRO de Valencia, en Noviembre de 2015. Estaciones: Avda. del Cid, Játiva y Colón (el extremista nacionalista que traduzca como quiera; yo, antes que nada, soy hispano y de habla hispana. P.ej.: nunca digo NEW YORK; como la mayoría, digo, "¿Has estado en Nueva York"? Ahora, decidme lo que os dé la gana).


Escaleras automáticas,
somos muy modernos.
Te suben y te bajan:
¿de dónde y adónde?

Sí, yo lo sé,
lo intuyo con cierta certeza.
Te bajan de NADA.
Te suben a NADA.
Sin esfuerzo de tus piernas,
tú déjate llevar, 
aunque no entiendas NADA.



De momento, ya abajo,
la estación de la VIDA
está vacía,
nadie se ha decidido,
¿qué hacer,
     adónde ir cada uno?




Llega un tren,
¿a vaciar o a cargar?











                            El gentío se alborota,
No sabe nadie adónde va,
(ni adónde quiere ir)
Pero, ah, el imperativo es subir.


Las almas suben (algunas bajan nadie sabe su por qué, -¿habrán llegado; adónde?). Todos viajan en un relativo silencio. Hay de todo. En ocasiones este silencio es total: No más se oye el suave run-run adormecedor de las ruedas del convoy en el rápido rodar sobre los raíles.


El espectáculo, dentro del tren, es sumamente atractivo y para estudiosos como todo aquél que tenga la manía mía de mirar, de observar, de ser "voyeur". Una mayoría es gente joven. Entre las prometedoras jovenzuelas, unas provoconas; otras, sencillas, luciendo su juventud. (Es una línea de metro -la mía- que sirve al distrito de universidades). -En cuanto a eso de "provoconas", debo de exponer mi muy particular explicación (si alguien la comparte, cojonudo; si no, allá cada cuál con el color de su cristal). O sea, quería uno decir, jovenzuelas y las no tanto, algunas ya tirando a jamonazas, se visten, 'o dejan de vestirse', de formas pues eso, "provoconas". Quieren mostrarse hermosas, como lo que son, de lo poco bello que queda en el trayecto de la vida, pero, ¡cojones, no lo entiendo!, no admiten ni el más fino y casto piropo, ni mirada, al que corresponden con una mirada que mezcla el odio y el asco... (Lo siento, a mí jamás me daréis asco; soy un ser natural, no un contrahecho).  

Pero de pronto, con mi inclinación algo enfermiza a "mirar",. veo casi de inmediato las caras iluminadas de esta gente jovenzuela: Todos, o casi todos, andan con el rostro metido en un aparatejo que portan en la palma de una mano y con los dedos de la mano libre no paran de toquetearlo y -a mí me lo parece- como excitarlo -dedo arriba, abajo, en movimiento lateral... (¿sabrá esta gente en formación adulta para qué riquísimas cositas sirven los dedos aparte del insulso pasar por una pantallita?- Ejem. Seriedad, que a eso iba).

De vez en cuando, entre un grupo de los sentados, brilla algo así como un claroscuro bellísimo, te mueves un poco: un chico, una chica, algún neutro, ¡están leyendo un libro! ¿Será de obligado análisis para sus clases en la universidad; será uno de su propio gusto y elección? Yo, quiero pensar esto último, xe, qué le voy a hacer (Para los que puedan meterse conmigo, si escribiera "che", sería modismo argentino. En valenciano, 'rama del catalán', me gane los enemigos que se quiera, se escribe "XE" ¿A que no? Pues te jodes porque así es).

En una estación cualquiera, en medio de ese movimiento tan contrapuesto de entrar y salir, puede pasar de todo:
Sube un perroflauta, con sus rastas y su mochilón. (No entiendo el adjetivo para este tipo de jóvenes de vestimenta estrafalaria. no los veo nunca con perro y con flauta. Cosas raras, ¿no?) El caso es que, tan sólo, creo, por contradecir su apariencia, va y no huelen mal; ahora bien, lo que no practican es la solidaridad: Suben, se sienten dueños de un espacio personal pero no cuentan con la chepa de su mochila, de tal forma que hay que estar prevenido por si se voltean en un repente, te arrean con esa chepa y acabas sentando en el regazo mullido de una señora gorda que dormitaba en el asiento más cercano. Otra cosa, mira tú, que ignoran es la educación: No se los oye decir jamás eso tan formal de "lo siento", "usted perdone". Todo lo más te miran al notar que 'alguien ha golpeado su mochila' y te dedican una mirada fácilmente traducible: "¡Qué coño hacías ahí, gilipollas!"

Más trágicas -o humanas- son esas posturas que ves, y a veces practicas de, al llegar a una estación, ver cómo las almas se asoman tras los cristales de las ventanillas o por las puertas automáticas, con gestos de urgente avidez: Se los ve buscar con desespero. Unos buscan una mujer, un amor; otros, muchos, esas figuras unidas a una familia, a unos hijos, a unos nietos, a todo aquello que un día tuvieron y fueron perdiendo a trozos en cada estación del viaje veloz de la Vida. En esas miradas que buscan con afán, no se adivina sino que se ven claramente enormes vacíos que en un tiempo, probablemente feliz, estuvieron llenos. No encuentran, se desesperan y entonces sus llorosas miradas buscan en las papeleras por si de entre los residuos ven brillar, refulgir algo, aunque sea un cachito de esa elocuente piedra filosofal, que te muestre o te tire a la cara, lo que sea, con tal de saber, que fue aquello en lo que fallaste, qué hiciste, qué estás haciendo y qué puedes hacer con error, errores siempre trágicos para lo corto y veloz de este puto trayecto de la Vida.

Hay estaciones en este vil viaje (sí, vil porque además de no conseguir entenderlo nunca, te prepara trampas, engaños, dolores...) en las que nadie quiere bajar a esperar, en la vía contraria de dirección, el convoy que te recoja a ti, o lo que quede de ti, para llevarte de nuevo allí, sí, a NADA. Son estaciones fúnebres, con desconchones, frías, con males dolorosos, muchos de ellos inclementes que se hacen durar. Los que creen en algo, dicen que son estaciones purgatorios. ¡Cacho mierda, ¿por qué debo purgar algo que no pedí?! Es la estación -hay más, según el estado de dolor que te espere- en las que se blasfema continuamente. De vez en cuando, baja -u obligan a bajar-  a algún lúcido en una de esas estaciones, y calma a los que, encima, les duele eso que llaman conciencia por sus quejas tan extremas, y les suelta, a la multitud doliente en la espera del viaje a NADA, un discurso algo "morfinómano": "Tranquila, gente, quejaos, blasfemad... No puede existir un dios que permita ni estos viajes ni estas esperas; no existe, no se entera, cómo mierdas se va a enterar de lo que soltáis por esas gargantas afónicas de últimos estertores...¡¡Tranquila, gente; echad un trago conmigo, pero de orujo casero, el más fuerte, y que le vayan dando a quién sea... ¿quién cojones se atreve a privarnos del pataleo?!!.

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Por estas cosas tardo tanto en escribir aquí -y cada vez será más, hasta desaparecer-. No, la tristeza que alimenta mi pereza cada día al levantarme y, tal como soy, no esperar milagro alguno que me cambie la jornada de ayer, para qué seguir con estos llantos de escritos, con estas negruras.
A veces cuento chistes. Pero tengo mala sombra para ello. Lo que sí tengo, al final me lo he encontrado, es el sentido del humor, pero, claro, como buen español, me sale negro... ¡Y que no me falte! El chiste no es necesario. El humor, sí. Es serio, va con mi seriedad natural. Me ayuda, como a todo buen español a regocijarme ante el costalazo que se paga cualquier vecino al pisar una mierda de perro de dueño guarro y maleducado.

Y antes del epílogo, ¿qué me ha salido?


Bah, un comentario de NADA;
tristón, pizcas de humor,
total, el viaje por la PUTA VIDA,
esquematizado, o sea:
Un viaje que parte de NADA
y finaliza en NADA,
en cuanto el último tren
de vuelta al origen LLEGA,
y parta muy veloz,
con energía de enfermiza huida, 
hacia esa NADA.

NADA...
 ¿QUÉ DESCANSO, QUÉ PAZ?




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EPÍLOGO ENTROMETIDO:

No me he metido nada en política hasta el momento, Pero dado que intuyo un largo descanso en mi intromisión en esta cosa del blog, permitidme soltar algo (ello, sin privar a cada quién que quiera meterse conmigo).

Tal cual ayer, tuve la suerte de ver y oir una entrevista. en la SEXTA -programa: SALVADOS-  de "Jordi Évole" al expresidente de URUGUAY "don PEPE MUGICA". Desde la conversación que tuvo este excelente periodista, ÉVOLE, con aquel etarra arrepentido, no he sentido sensaciones tan hondas y puras como las que me produjeron las salidas palabras de la boca del tipo MUJICA, ¡Dios, qué sabiduría tan humilde y humana, qué cúmulo de sinceridades, qué grande hombre, qué grande periodista!.
El que la quiera ver y rebatirme -si puede-, ya sabe "la Sexta, entrevista JORDI ÉVOLE con PEPE MUJICA, Domingo, 29-11-2015". Ojo, gente que me haga caso: hay mucho que aprender de las palabras del sencillo expresidente de un país suramericano -e ilustrado, añado yo- llamado PEPE, y que vivió aun estando representando a su patria y después de ello en su misma casa rural. !Vivan los "colgantes" de un tal PEPE MUJICA, un tipo normal de URUGUAY, de sentires socialistas que, vaya por Dios, dignificó esa idea: el socialismo.

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ESPECIAL ELECCIONES: (Para ti, cariño, Mariano de mis cojones).

Durante cuatro años -¿o han sido más...? no sé, ni me importa-, has estado hurtándonos tu verbo facilón de frenillo, al tipo de los peores gallegos (no todos son igual), es decir, largar y largar sin DECIR NADA. Típico de tu genética, -¿O no se dice así; sino de los de tu tierra?-.
Ahora, cuando no ya tienes más cojones -¿tenías?- y hay que dar la jeta en un programa de debate, va y no sólo evades su precioso verbo, también nos hurtas tu precioso careto barbudo multicolor sólo para eso, que en castellano y no en galáico se dice, no dar la cara. ESPERO, MI VIDA, QUE NO VUELVA VD. A SALIR PRESIDENTE Y SIGAMOS TODOS LOS ESPAÑOLES CAGÁNDONOS LA PATA'BAJO. "Va'usted a la mierda, hombre". Está muy ocupado. A lo mejor, si le hubieran puesto eso que llaman plasma mientras cagaba por la mañana -¿o cuándo caga Vd. esas flores tan divinas que nos siembra?-, si, así, quizás hubiéramos visto su lindo rostro respondiendo a esos contrincantes que lo quieren sepultar por siempre, amén. 



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Y para terminar esta larga intervención, -y quizás de las últimas, o la última-, me aprovecho de mis preferidos periodistas, gráficos o literarios (¿?), para esquematizar lo mucho que quisiera, y no sé, decir o escribir, de esta mierda de mundo actual.
    


(Tiene alguien qué añadir a toda esta exposición literaria, filosófica y "sesuda")

Y por si faltaba algo, de lo mucho que me afecta y me hace brotar lágrimas de mis ojos, por no ser grosero y bruto, traslado aquí -si puedo- un artículo de JUAN JOSÉ MILLÁS, quizás uno de los últimos escritores originales y con toques de surrealismo, actuales. Al menos, para mí. (Además, coño, nacido en Valencia. Rara mezcla de cultura fenicia, goda, romana y... la madre que nos parió).

Ea. A ver si sale... (y se puede leer. Vale la pena, lo prometo).



Ea, pues. No sé hasta cuándo.


DESVENCIJADO
Luis Ramírez de Arellano
30 Noviembre 2015